¿Qué onda con las chilangas?

¿Qué onda con las chilangas?

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Fue hace mucho tiempo cuando las mujeres mexicanas tenían la obligación y facilidad para quedarse en casa, criar a sus hijos y hacer las tareas domésticas, sin necesidad de ejercer otros roles. Pero en la actualidad la vida es mucho más complicada, el sueldo de uno casi nunca alcanza para alimentar a una familia entera, y las mujeres han encontrado horizontes mucho más interesantes que las ventanas de sus casas.

En la Ciudad de México habitan unos 20 millones de personas, de las cuales un poco más de la mitad son exclusivamente mujeres en edad reproductiva y laboral que, por supuesto, hace mucho que no permanecen quietas entre las paredes de sus casas.

Esta capital siempre se ha caracterizado por ser progresista, innovadora y amiga del futuro, por eso aquí las chilangas llevan la bandera. Camiones, vagones especiales y hasta policías dedicados exclusivamente a cuidar la seguridad de ellas, y la verdad es que esta ciudad provee de todo para que vivan tranquilas, pero aún así las cifras no mienten: 6 de cada 10 mujeres, habitantes de la Ciudad de México, han sufrido alguna clase violencia sexual, desde palabras obscenas de parte de desconocidos hasta abuso y violaciones.

Y aún con lo anterior, cada día millones de ellas salen a enfrentar la vida sin mayor arma que su propia dignidad. Casi la mitad de los hogares en la CDMX tienen como jefe de familia a una mujer, quien dirige y también es proveedor económico, lo que sólo nos habla de que ellas están tomando cada vez más en serio la idea de que el sexo masculino no es indispensable para vivir y salir adelante, como antes se creía.

A nivel nacional, más del 43% de las personas ocupadas laboralmente son mujeres, y de ese total, el 23% lo hacen de manera independiente, es decir, son emprendedoras y generan fuentes de empleo para sí mismas y otras personas.

Viendo este panorama, la realidad es que las mexicanas no son para nada el sexo débil y ya llevan sobre sí mismas parte importante de la economía nacional.

Irónicamente, y pese a que llevan riendas equivalentes, e incluso mayores a las de los hombres, ni en la Ciudad de México ni en ningún otro estado se ha hecho un trabajo relevante por protegerlas, acercarles servicios de acuerdo con sus necesidades, o sólo escuchar lo que tienen para decir. O sea que además de que la sociedad mexicana se sirve de ellas para subsistir, también las ignora y anula sus derechos, como si fueran elementos poco importantes.

Es así que las chilangas, y las mexicanas en general, no solamente trabajan en empleos tradicionales, además se dedican a emprender, se defienden de la vida en la calle, y llevan el mando de sus hogares de la mejor manera que pueden hacerlo.

La estadística no miente, cada vez hay más ellas mandando y aún más ellas sin ellos, en un país que hasta hace no tanto tiempo, se creía dominado por el sexo masculino.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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