Quiero ser tu lady

Quiero ser tu lady

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Desde que existen Internet, las redes sociales y la posibilidad de hacer viral un vídeo, todos nos hemos convertido en potenciales víctimas del escrutinio público, payasos gratuitos para el entretenimiento barato de una sociedad, que ya no encuentra cómo burlarse de sí misma.

El fenómeno de las ladies y los lords en México, ha tomado dimensiones que no imaginábamos. Empezó como una manera de exhibir a los borrachos, gente que con unas copas de más andaba haciendo el ridículo, y queriendo hacer de las suyas con una prepotencia que, más que rabia, daba risa.

En la actualidad circulan miles de vídeos exhibiendo a toda clase de malos ciudadanos, desde aquellos que tiran la basura en la calle, hasta los que se aprovechan de otros y hacen fechorías que rayan en la pena ajena.

Estos extraños personajes reflejan la perdición en la que está sumida la sociedad mexicana. Cada uno haciendo gala de sus peores valores, ejercitando el egocentrismo, la mediocridad y, sobre todo, la falta de educación que, hoy más que nunca, caracteriza y representa a los 120 millones de habitantes de este país.

Aún más penoso es que, más que un castigo por ser un pésimo ciudadano y contribuir a la ruina de México, ganar cinco minutos de fama por un vídeo viral, en el que te exhiben, parece ser un premio, una recompensa de la que debes sacar toda la ventaja posible, antes de que pase el momento.

Todos, desde aquel que se puso al volante en estado de ebriedad y luego presumió a su padrino funcionario público (uy, sí, ¡qué orgullo!), hasta la que pidió unos pollos a domicilio y no los pagó, pasando por la querida Lady IMSS, que reflejó el enojó de millones de usuarios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que cada día sufren por la falta de medicinas en esa institución, pese a que puntualmente les descuentan de sus salarios para pagar ese servicio.

Ladies y lords son reflejo del hartazgo social, pequeños estallidos ciudadanos en un país que ya no funciona, no da esperanza, no protege, no da garantías y además, causa risa de lo absurdo que puede llegar a ser.

Cuando te enojes y estalles en furia ante la impotencia, ten cuidado, una cámara puede estar grabándote y podrías convertirte en el próximo vídeo viral de Internet, la burla de tus amigos, vecinos, compañeros y hasta de tu mamá. Inclusive podrías ser entrevistado por algún noticiero, y volver a pasar otra vergüenza que te regale dos minutos más de fama.

No queda más que reírse y formar parte de la bola que se ríe, los menos que todavía no protagonizan su vídeo y forman el círculo del espectador. Darle like, compartir, reír y seguir viviendo, es lo único que se puede hacer en un país tan irreverente como el que habitamos.

@CronicaMexicana

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