Aborto legal para decidir

Aborto legal para decidir

hand-person-black-and-white-woman-white-photography-774659-pxhere-com

En un hecho histórico para el planeta entero: Argentina aprobó una ley para la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas de gestación. A pesar de que muchos grupos conservadores se opusieron al asunto, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa, que cambiará el destino de miles de mujeres en ese país.

En México el aborto es legal, bajo ciertas circunstancias, pero varía dependiendo del estado. La Ciudad de México es pionera en el tema y cuenta con clínicas establecidas, donde se puede realizar el procedimiento, antes de las 12 semanas.

Irónicamente, también sabemos que México es el primer país del mundo en adolescentes embarazadas. Y no, no tiene relación con el aborto, sino más bien con la falta de empoderamiento que padecen las mujeres mexicanas desde que son niñas.

Las mujeres mexicanas no son dueñas de sus cuerpos, de sus mentes y menos aún de sus decisiones. Culturalmente se les enseña a desconocer su anatomía y sus funciones reproductivas, dejando que sean los hombres quienes se encarguen de usar o no un condón, si se les viene en gana, como mínima medida de protección, al tener relaciones sexuales.

Una verdadera legalización del aborto otorgaría el poder absoluto a las mujeres que decidan realizarlo, dejándoles a su juicio por completo la opción de ser madres o no, sin que tuvieran que entrar los factores culturales como el machismo o la religión.

Si ellas van a ser las madres, ¿por qué no pueden decidir si lo quieren o no? Finalmente, no es el Estado el que se hará cargo de hijos de familias mal integradas, sin recursos emocionales, económicos y de infraestructura social, que harán la diferencia en su desarrollo como seres humanos útiles y completos.

El tema aquí no sería –como equivocadamente han hecho creer– si es correcto o no acabar con la vida antes de 12 o 14 semanas. El tema tendría que ser que las mujeres tengan el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos, incluso no importando si tienen 12, 14 o 18 años, porque de ese derecho surgirían otros igual de importantes como la autonomía de la anticoncepción o la elección de pareja, según sus propios intereses, y no los que imponga la sociedad.

En un país machista y absurdo como México, aún se dan muchos casos en que a ellas se les niega el derecho a una esterilización voluntaria, sin el permiso de sus maridos o sin haber tenido hijos antes.

En la medida en que las mujeres mexicanas vayan siendo empoderadas sobre sus propios cuerpos, probablemente el número de embarazos no deseados disminuya, y comencemos a hablar de otro tipo de sociedad pro-vida, mucho más inteligente que la que tenemos hoy.

@CronicaMexicana

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail