Violencia televisada

Violencia televisada

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¡Dispara!… ¡boom!, un montón de sesos salen volando y quedan regados en el piso, mientras una camioneta enorme del tamaño de un barco atraviesa el paisaje de una carretera solitaria, y una rubia sensual mira con desdén por la ventana.

Esa escena es clásica en el fenómeno de la narcotelenovela, un asunto que está sucediendo en la televisión mexicana y del cual debiéramos preocuparnos porque responde a un mercado real; sí, sí hay personas en este país que consumen esa clase de productos, historias fantásticas basadas en una realidad, por la que cientos de mexicanos mueren cada día y otros muchos desaparecen.

La violencia en México es todo un tema, tiene que ver con la descomposición social, la falta de recursos en las clases más desprotegidas, una educación básica deficiente y la destrucción de los valores que mantienen a flote a cualquier civilización. Sin embargo, este país en lugar de arreglar sus deficiencias para acabar con el problema, parece que hace leña del árbol caído y le da cuerda a la máquina de la idiotez.

La narcotelenovela es parte del mismo fenómeno social. En ese tipo de programas se idolatra a los grandes capos, igual que en la vida real, personajes que con la fuerza de la violencia lo controlan todo, obtienen dinero, mujeres, casas enormes, autos de lujo, drogas y el “respeto” de muchos otros que les temen.

Esto es ficción, pero basada en una realidad abrumadora. México atraviesa un momento álgido en el tema de la violencia y la inseguridad, y esos personajes que la televisión pinta como héroes, en verdad están costando muchas vidas y la tranquilidad de millones.

Y pese a lo anterior, basta con encender la televisión en cualquier canal, dirigido específicamente al público mexicano y observar que el tema es recurrente: narcotráfico, violencia, capos guapos, sicarias sensuales, un montón de sangre y tripas, y para rematar el lenguaje más básico posible, para que la audiencia no tenga que hacer el mínimo esfuerzo en entender la trama.

Claro que todo esto no responde a una imposición, sino a una demanda. El 80% de los mexicanos accede a la televisión abierta como forma principal de entretenimiento, y se alimenta directamente de este tipo de producciones baratas y pensadas para gente con instrucción mínima, los niveles sociales más bajos, que no tienen recursos para entretenerse con algo mejor.

En resumidas cuentas, la narcotelenovela en México es causa y a la vez consecuencia, del estatus de ignorancia en el que se encuentra la mayor parte de la población del país. Ilustraciones aspiracionales de dinero, fuerza, poder y estatus social, son las que alimentan el imaginario colectivo de millones de personas que están sumidas en la pobreza y sin acceso a la más mínima esperanza de progreso.

El problema es que uno sólo obtiene lo que siembra, y si alimentamos a la población más vulnerable, con violencia, probablemente mañana obtendremos eso, gente que aspire a obtener lo que quiera por la fuerza de las armas y que desconozca por completo el significado de la paz o el respeto, como formas básicas de convivencia.

Los niveles de audiencia no mienten y los de muertes violentas tampoco; los mexicanos giran en una espiral imparable hacia su propia autodestrucción y no hay quien pueda ponerles un freno.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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