Se mueren los niños mexicanos

Se mueren los niños mexicanos

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No hay nada más antinatural que la muerte de un niño. Lo correcto, según aprendimos de manera casi instintiva, es nacer, crecer, reproducirse y morir, por eso no somos capaces de encontrarle sentido a ver partir una vida joven, incompleta, y que antes parecía lista para despegar.

Sin embargo, parte de nacer también es morir y para esa regla no hay condiciones especiales o edades, sólo sucede.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) afirma que, diariamente en México mueren 114 menores de 14 años, por causas tan diversas como accidentes viales, desnutrición y padecimientos como tumores o cáncer.

Si bien en los últimos 100 años, la estadística de mortalidad infantil se ha visto reducida, debido al avance de las ciencias, la medicina y las garantías sociales de acceso a la salud y la vida digna, también es verdad que las causas de muerte se han diversificado, y han aparecido nuevos padecimientos en los más jóvenes. En este punto, incluso la obesidad, es una epidemia que está apareciendo a edades cada vez más tempranas, e incluso cobra vidas, aunque antes no lo hacía en menores de 40 años.

Una de las primeras causas de muerte, en menores mexicanos, son los accidentes de tránsito, debido especialmente a que no existe una cultura de protección hacia ellos, dentro de los automóviles y menos del 30% cuenta con el equipo adecuado para prevenir daños, durante un siniestro vial.

Cada año mueren más de mil menores de 14 años, por esta misma causa.

Otra sombra que persigue a los niños mexicanos, es el cáncer, que hoy en día ya se perfila como una de las causas principales de mortalidad, y genera más de cuatro mil casos anuales, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Si bien no hay un factor específico que detone esta enfermedad, se sabe que, en mucho, influye la contaminación ambiental, la popularización de la comida procesada y el exceso de agentes químicos en los productos de consumo.

Otro de los factores que influye en la mortalidad de los niños mexicanos, es la brecha de derechos entre unos y otros. Por supuesto que son mucho más frecuentes las muertes infantiles por enfermedad, dentro de comunidades alejadas o de extrema pobreza, pues hasta esos sitios no llega el acceso a la salud, pese a ser un derecho humano, y permea la ignorancia. En cambio, en ciudades con mayor desarrollo, es más fácil el acceso a atención médica de urgencias y preventiva, antes y después del nacimiento.

Se calcula que la mitad de los niños mexicanos vive en condiciones de pobreza, con acceso limitado a educación y salud, lo que dobla sus posibilidades de morir antes de los cinco años, por causas como, enfermedades intestinales, directamente relacionadas con poco acceso al agua potable, y hechos violentos.

Al menos en México y en países en vías de desarrollo, una de las causas principales que condena a los menores a la muerte es la desigualdad. Nacer en un entorno social y familiar con enormes carencias, con padres que tuvieron una educación limitada, en sitios con condiciones poco propicias, sin acceso a la salud y los cuidados adecuados, condena a millones de niños mexicanos, a ser víctimas potenciales de accidentes violentos y padecimientos que, en otras circunstancias, quedarían sólo en palabras.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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