Home office, el sueño del Godínez mexicano

Home office, el sueño del Godínez mexicano

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Con el alcance de un botón, desde la comodidad de sus camas, y uniformados con pijamas de gatitos, de superhéroes o de rayas, así es como se ganan la vida los “Godínez del Hogar”.

Un sueño que antes era exclusivo de los países desarrollados, y hoy es una realidad para miles de ex oficinistas: el home office. Se trata de una modalidad laboral que permite ejercer desde casa, o cualquier lugar del mundo a través de una computadora, sin horarios, códigos de vestir o largos traslados diarios para llegar al trabajo.

Este esquema ha ido penetrando poco a poco en las empresas mexicanas, sobre todo aquellas que se ubican en la capital del país, y que han observado las ventajas de no pedir a sus empleados trasladarse de un sitio a otro cada día.

Incluso, en la misma CDMX, se ha planteado la necesidad de establecer el home office como una modalidad casi obligada, que ayudaría a disminuir la saturación vial, mejoraría la salud de la población, y hasta las relaciones entre los habitantes que serían personas menos estresadas.

Se trata de una modalidad bastante posmoderna, cuya existencia responde a la frustración que genera la vida actual, en ciudades donde el tránsito es complicado, no hay tiempo para nada, los horarios laborales son extenuantes y la vida personal de los trabajadores va quedando poco a poco de lado, en una rutina que los asfixia.

También se sabe que, al menos en México, hay cierta renuencia de las empresas a implementar esta modalidad, debido a que no creen que los empleados mexicanos puedan comprometerse con el trabajo y tomar la responsabilidad de llevar a cabo sus labores sin ser supervisados, o cumplir con un esquema específico.

Se calcula que en los próximos años, dependiendo de la expansión económica del país, al menos el 80% de los puestos de trabajo en México, se ejercerán a distancia. Esto se debe no sólo a las necesidades que plantean las grandes ciudades, sino también a la estrechez monetaria de los países capitalistas, que en los últimos diez años han tenido que buscar maneras de recortar gastos, prácticas de austeridad, que las empresas implementan para no tener que cerrar sus puertas, ahorrando incluso el dinero que cuesta tener una oficina funcionando.

No hay cifras exactas, pero existe un número significativo de empleados mexicanos laborando desde sus casas, que cada día aumenta, por todas las ventajas que representa la modalidad; inclusive, podríamos pensar en un futuro a mediano plazo en el que el concepto del Godínez clásico quede de lado, las personas vuelvan a las calles, a los parques públicos, y a generar una vida en comunidad, que antes habían olvidado por estar encerrados en oficinas grises.

Un punto en el que coinciden, quienes operan empresas bajo este esquema, es que los empleados a distancia suelen tener mucho más compromiso, que aquellos que acuden diario a una oficina; son personas que se involucran, tienen iniciativa y son capaces de tomar decisiones importantes en beneficio de todo el equipo. Y finalmente, suelen ser personas felices, satisfechas y plenas, con un equilibrio entre sus empleos y sus vidas personales.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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