Y tú, ¿por qué te casas?

Y tú, ¿por qué te casas?

familia

Vivimos en un mundo donde las familias más funcionales son, precisamente, aquellas que se consideran más disfuncionales. Este modelo extraño, de la familia tradicional, dirigida por dos padres y en organización piramidal, está cada vez más lejos de la realidad actual. Sin embargo, y pese a eso, los jóvenes mexicanos todavía no demuestran un miedo importante al matrimonio y no lo rechazan, como sí sucede en otras naciones.

Los mexicanos, quienes aún podríamos considerar que intentan vivir dentro de una estructura tradicional, también están poco a poco despegándose del modelo, para explorar otras formas de hacer familia, mucho más acordes a los tiempos que corren hoy.

El 10% de la población mexicana está divorciada, eso significa hay casi 100 mil separaciones anuales y más del 1% por cada 100 matrimonios. Entonces es verdad que nos estamos casando, pero al mismo tiempo nos estamos divorciando. Y más todavía, en el caso de las parejas jóvenes, quienes incluso tienen una tendencia a deshacer sus matrimonios antes de cumplir tres meses de casados.

Quizá es que vivimos en un época extraña y difícil, donde la construcción de lo individual ha pasado a tener mucho más importancia, que la conformación de una pareja o una familia, además de que a ello se le suma una situación de profunda confusión personal, o sea que casi nadie sabe lo que quiere, y la mayoría actúan por impulso de sus necesidades primarias.

Sin importar el nivel socioeconómico o el grado de estudios, la realidad es que la disolución de los matrimonios se ha vuelto la decisión más sana dentro de un mundo lleno de actitudes enfermas, y donde las relaciones humanas funcionan cada vez menos.

Y ya sin necesidad de recurrir al divorcio, la cosa es bastante grave; 40 de cada 100 mexicanos opina en encuestas, que considera las relaciones de pareja una cuestión más de costumbre que de amor. Es decir, en palabras sencillas, una buena parte de los mexicanos suele mantener sus relaciones por comodidad o por conformismo, pero no por un sentimiento verdadero de amor hacia la otra persona.

¿Qué será mejor, que se divorcien o que se queden juntos por costumbre?

Originalmente, una familia disfuncional es toda aquella que no responde a los estándares tradicionales que le marca la sociedad. Y siendo así, estamos hablando de que una buena parte de las familias mexicanas, al menos todas las que no registran un estado civil de “casados”, entran en ese calificativo. Pero entonces, ¿qué sucede con aquellas que aparentan funcionar, aunque atrás de la puerta no se entiendan?

También los casos de aquellos que permanecen juntos, aunque no se soportan , son bastante altos, y empeora el número al avanzar la edad de la pareja, que parece terminar, en los últimos años, considerando al otro como una verruga molesta que ya no se puede quitar.

Tradicional o no, la verdad es que el matrimonio es un asunto que debería tomarse más a conciencia como algo serio, y no como una gracia que sirve de pretexto para hacer una fiesta. Quizá al final es mejor una unión libre bien consolidada, que un matrimonio forzado y disuelto en un soplo.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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