México y la tortuga marina: cuatro cosas que hay que saber

México y la tortuga marina: cuatro cosas que hay que saber

tortuga2Las tortugas de cualquier especie son, hoy por hoy, uno de los mayores tesoros naturales que tiene la humanidad. Pese a ello, su existencia no ha sabido ser preservada para las futuras generaciones, pues siempre ha ganado la ambición del hombre y las ganas de poseerlo todo, a cualquier precio.

México y sus miles de kilómetros de playas son hogar, sitio de anidación y paso obligado, de muchos ejemplares de tortugas en el mundo, y desde aquí se han implementado estrategias para tratar de protegerlas ante la depredación humana.

México es el nido principal de las tortugas en el mundo

En datos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de siete especies de tortugas marinas que existen en todo el planeta, seis elijen las costas mexicanas como su sitio predilecto, para desovar y tener a sus crías, cada año.

Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Baja California Sur, Quintana Roo, Colima y Chiapas, son los estados a donde más tortugas marinas acuden, al menos una vez al año, en oleadas masivas, regresando, luego de eso, a las profundidades del mar.

México es uno de los principales depredadores de tortugas marinas

Por sí misma, y pese a ser una especie prehistórica, la tortuga marina es frágil y está a la mano de muchos depredadores, entre ellos, otros animales, hormigas, la basura en el mar y el hombre.

Cada vez hay más leyes y restricciones, y está vigente una veda para este animal desde el año 1990, es decir, es completamente ilegal capturarlo para venta o con fines de alimentación. Pese a ello, aún tiene mucho mercado, los huevos, los caparazones y la gastronomía, en torno a las tortugas, aún tiene largas filas de ignorantes consumidores.

Campamentos tortugueros, iniciativa ciudadana

Hoy en día en México, y en razón de la abundancia de los cazadores furtivos, se implementan muchas estrategias para ayudar a la sobrevivencia y reproducción de la tortuga marina. Es así como nacen los campamentos tortugueros, formados de voluntarios que, en las playas mexicanas, se dedican a vigilar que nadie cace a estos animales, y realizan nidos artificiales para conservar los huevos a salvo de depredadores, hasta que las crías nacen y son puestas en el mar.

La gran mayoría de estos sitios de conservación, fueron creados por habitantes de esas zonas, que se preocuparon al ver que cada año disminuía la afluencia de tortugas a la playa, mucho en parte porque su población se había reducido, pero también, por que abundaban los turistas imprudentes, que se acercaban a molestarlas o a robar los huevos, sin saber el daño que hacían al ecosistema.

No hay un número determinado de estos campamentos, pues la mayoría funcionan sin regulación y sin recursos gubernamentales, sólo sobreviviendo de las aportaciones de los visitantes.

El cambio climático es otro enemigo

Además de luchar contra el hombre, la tortuga marina también enfrenta los efectos del cambio climático, sobre sí misma. La modificación de la temperatura del mar y del clima de afuera, está cambiando sus tiempos de reproducción, alterando sus ciclos y, por tanto, disminuyendo poco a poco su población.

Además, la caza indiscriminada de otros animales en el mar, provoca que la cadena alimenticia se altere, haciéndolas a ellas víctimas de más depredadores, que ya no encuentran su comida como antes estaba dictado por la naturaleza.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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