Mexicano, pero no muerto de hambre

Mexicano, pero no muerto de hambre

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La economía no los favorece, viven grados de inflación impactantes, pagan impuestos hasta por el aire que respiran y nunca traen un centavo en la bolsa, pero son mexicanos y siempre encuentran la manera de hacerla en el día a día.

Los datos de la economía informal no mienten: casi el 60% de las personas ocupadas en el país lo hacen en ese sector, debido a que el rubro formal no les dio oportunidad o no les ofreció condiciones justas o suficientes.

Aunado a lo anterior, con el auge de las redes sociales, la economía informal se diversificó y muchos mexicanos, de todas las edades y sectores socioeconómicos, encontraron ahí una plataforma de negocio libre de impuestos, de regulaciones del gobierno y con un enorme margen de ganancias.

Suman por miles los grupos en Facebook, de personas que venden y compran toda clase de cosas: comida, usados, muebles, artesanales, incluso drogas o sustancias alternativas, con un enorme mercado de compradores que están dispuestos a invertir, incluso más, que en lo que podría ofrecerles una tienda.

La economía mexicana, cada vez más competitiva y cerrada, está dejando fuera a los sectores más populares, aquellos donde se ubican quienes no tienen dinero, no pudieron estudiar o no tuvieron herramientas suficientes como para insertarse en sectores lucrativos.

Claro que ese es un problema a nivel mundial, debido a temas como la incompetencia del capitalismo y la sobrepoblación. Sin embargo, al menos en México, el gobierno hace muy poco por acabar con la desigualdad social y económica, y es más por el lado de los ciudadanos donde se hacen cosas para alcanzar mejores niveles de vida, y oportunidades justas.

Es gracioso ver cómo México es, desde hace mucho tiempo, el país de los oficios por excelencia. Aquí los mexicanos buscan el trabajo, y lo inventan si no lo encuentran, por eso hay ocupaciones tan absurdas como “el señor que avienta aromatizante a los peseros” o las famosas “plañideras”, que son contratadas para llorar en los funerales.

Necesidad, sobrevivencia y hasta dignidad, la mayoría de los mexicanos no se quedan tirados bajo el nopal si no tienen para comer, van en busca de lo que sea que les consiga un taco y buscan el progreso, hasta por debajo de las piedras.

@CronicaMexicana

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