“Roma”, una crónica del México real

“Roma”, una crónica del México real

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No hay nada más nostálgico que ver imágenes de un pasado en el que fuimos felices, aunque no lo sabíamos.

“Roma”, del director Alfonso Cuarón, es la crónica de un México que ya no existe, una ciudad que desapareció con las convulsiones sociales, los sismos y la modernidad, y de la que solamente quedan las fotos viejas o los ancianos que se están muriendo.

Esta película cuenta una historia tan cotidiana que da la sensación de que no sucede nada, aunque en el fondo pasa de todo. Trata sobre la vida diaria de una familia mexicana común, en los años 70, donde contrastan las infancias felices, la fascinación por el cine y la introducción del american way of life como el ideal, frente a los secretos familiares que en esta cultura se esconden bajo la alfombra, el clasismo, los problemas políticos, la ignorancia y un machismo tan arraigado, que lo mismo le pega a pobres que a ricos, en un país donde todos valen madre por igual, literalmente.

Cleo es una sirvienta como tantas había en aquellos años en la Ciudad de México, salida de un pueblo rural para buscar empleo con una familia de clase acomodada y que por momentos parece gris, borrosa; desde entonces y hasta la fecha, a las mujeres del servicio doméstico se les considera entes ajenos, menores y cuya existencia importa poco menos que la del perro.

Cleo también tiene su propio universo, sus intereses, sus amores y sus problemas, y desde la cocina de sus patrones entreteje la vida de una familia que no es suya por sangre, pero que sí le pertenece por derecho de piso.

“Roma” destaca porque ante todo es real, certera y fiel con la vida de un México que entonces estaba construcción, pero visto desde un siglo XXI, que añora la vida que se le quedó atrás hace tantas décadas.

Los sonidos, las calles, el lenguaje, las imágenes de ese tiempo se reproducen tan fielmente en esta película, que parece salida de hace 40 o 50 años y propia de un guión de José Emilio Pacheco, Vicente Leñero o el mismo Emilio Carballido.

En términos cinematográficos, el mundo vive una era en que parece más importante la estimulación idiota, que las ideas complejas o las imágenes que evoquen sentimientos. Por eso la cinta de Cuarón se está convirtiendo en un referente, pues esencialmente llama a lo cotidiano y al lugar más común posible, para narrar una historia que resulta maravillosa.

@CronicaMexicana

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