Vamos a jugar al Playmobil

Vamos a jugar al Playmobil

Skull And Crossbones Child Playmobil Sky

Hasta antes de la llegada de las computadoras, los celulares y el Internet, los niños eran sólo eso, niños cuyos límites estaban sólo en la imaginación.

Hace 25 o 30 años, los niños mexicanos no jugaban con más tecnología que una bicicleta o una cuerda de saltar, y ya si eran muy afortunados tenían acceso a los mundos de Mario en el Súper Nintendo. Pero su diversión no dependía de una pantalla o una conexión, y era más una cuestión de pensar en qué quería cada uno entretenerse.

En los años 70, surgió en Alemania la marca Playmobil, una serie de muñecos pequeños cuya gracia era emular situaciones de la vida real. Casas, castillos, autos, oficios, deportes, animales, viajes y hasta experimentos espaciales formaban, y forman hasta hoy día, parte del enorme conglomerado que enamoró a millones de niños por todo el mundo.

Poco a poco la marca fue creciendo, al grado de que en la actualidad se calcula que hay más de 3 mil millones de figuras regadas por todo el mundo, y no ha parado la producción, aún con la crisis económica en Europa y la transformación del mercado de los juguetes.

Casi todos los que hoy somos adultos jóvenes, tuvimos la dicha de jugar con Playmobil alguna vez, ser bomberos, policías, doctores, astronautas, payasos y hasta domadores de circo; aquel era un mundo que no tenía límites y donde las aventuras nunca terminaban.

Hoy, la variedad de juguetes para los niños es inmensa, y encima de todo, ellos ya no quieren jugar, la imaginación y la creatividad se les cortaron poniéndoles pantallas enfrente y ahora sólo buscan videojuegos, tablets y computadoras, para pasar el rato.

Y sí, los que son niños hoy, difícilmente tendrán la dicha de pasar una tarde como las muchas que tuvimos nosotros con los famosos “clicks”, construyendo carreteras o imaginando viajes al antiguo Egipto con la pirámide de Tutankamón.

Playmobil hoy sigue siendo una marca importante entre muchas y hasta tiene imitaciones, aunque es muy probable que quienes efectúan las compras sean más adultos nostálgicos, anhelantes de una infancia maravillosa, que niños del siglo XXI con una imaginación tan corta como tienen la nariz.

Nadie que haya vivido los años 70 en México, podría olvidar al famoso “Tío Gamboin”, un sujeto de la televisión que anunciaba caricaturas y promocionaba juguetes, entre ellos Playmobil.

En la actualidad, incluso, han surgido enormes grupos de coleccionistas, ya que con el tiempo el famoso Playmobil se ha convertido en un auténtico objeto de culto y cuyas piezas pueden llegar a valer varios miles de pesos.

Finalmente, la gracia de un juguete no está en la marca o en el precio, sino en el valor que cada niño le da y la felicidad que le otorga, tesoros valiosos que conserva en su corazón para toda la vida.

@CronicaMexicana

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