¡El que no brinque es buga!

¡El que no brinque es buga!

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México es un país donde, más a fuerza que de ganas, los derechos civiles están tomando su lugar y las minorías cobrando la importancia que debieron haber tenido siempre.

Hace exactamente 39 años que en la Ciudad de México se realiza la Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual (LGBTTTI), un evento que busca hacer visibles a las personas con preferencias sexuales diversas, y también a aquellas que difieren de los géneros binarios tradicionales.

Cada año se reúnen en la avenida Reforma más de 200 mil personas, entre jóvenes, niños, adultos y adultos mayores, hombres y mujeres interesados en hacer de este país una nación diversa, abierta a la libertad, y el derecho que todos tienen de amar y ser amados, sin importar las ataduras morales de las que antes fue víctima esta sociedad.

Este evento es una réplica de los miles que se realizan en todo el mundo por la misma causa, y como recordatorio de las primeras luchas por los derechos homosexuales, originadas en Estados Unidos en los años 70.

Si bien es cierto que México ha avanzado mucho en el tema, y los homosexuales tienen cada vez más garantías de vida, seguridad y derechos, nadie puede negar que, como sociedad, seguimos en el atraso y hay muchas cosas que no hemos superado.

México es el segundo país del mundo en crímenes por homofobia, más de mil casos en 20 años y que en su mayoría no han sido investigados, y mucho menos resueltos porque la justicia, aunque la ley diga otra cosa, sigue discriminando por preferencia, género y condición social.

Colectivos de homosexuales, mujeres feministas, activistas por los derechos de trabajadores sexuales, madres y padres diversos, familias enteras marchan cada año en la búsqueda de un país más equitativo y menos doble moral, cuyo interés no sean las preferencias en sí mismas, sino los derechos humanos que todos tenemos por el hecho de existir.

Aunque todavía provoca reacciones negativas en algunos sectores, en general, la sociedad mexicana ve cada vez con mejores ojos que las personas salgan a marchar pidiendo igualdad, justamente con miras a que poco a poco seamos un país más equitativo, justo y basado en la libertad.

¿Quién puede querer un país donde la gente no tenga derecho a amar, a formar una familia o a hacer una vida como miembro útil de la sociedad?

La Marcha LGBTTTI es un símbolo del progreso social y humano de México, la exposición máxima de la libertad de expresión, en un país que por mucho tiempo se caracterizó por su cerrazón, significa el verdadero progreso social de México, una manera en que le decimos al mundo que aquí también luchamos por la igualdad y trabajamos cada día para que la diversidad sea una realidad, no sólo dentro de los clósets, sino en las calles, las escuelas, las oficinas y todos los rincones donde exista un ser humano que necesite ser abrazado e integrado.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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