Contra la violencia de la mujer mexicana

Contra la violencia de la mujer mexicana

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Satya López tenía 36 años y vivía en Morelia, Michoacán. Era una persona común que buscó la compañía de un desconocido en Internet, lo que la llevó a ser asesinada.

Como ella, cientos de mujeres y niñas mexicanas, se exponen cada día a ser víctimas de trata de personas, y otra clase de crímenes que se ven alimentados por las redes sociales.

Es verdad, nadie debería hacer citas con desconocidos, nadie debería exponerse a estar en manos del crimen, sólo por buscar compañía o por curiosidad. Sin embargo, ese no debería ser un pretexto para ser violada o asesinada. Si en México suceden esta clase de cosas, es porque hay vacíos legales y ausencia de las instituciones que deberían ejercer la justicia.

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que principalmente busca acabar con las ideas misóginas que ven la violencia contra las féminas, como algo natural; en ningún país del mundo debería ser natural ejercer abuso contra un ser humano, sin importar su género o sus condiciones.

Se calcula que en el país dos de cada tres mujeres han sufrido violencia de género, proyectada en abuso físico, sexual o psicológico, acoso callejero o actos discriminatorios en la escuela, la familia o el trabajo.

Pese a que el tema se habla cada vez más, y existen organizaciones que trabajan para erradicar los actos contra las mujeres, en México todo parece marchar en contra, y al mismo tiempo que existe esta lucha, también son cada vez más sonados los casos de desapariciones y asesinatos contra el género femenino.

Será quizá que hoy en día, los medios son mucho más masivos que hace 20 o 30 años, y la sobreexposición al Internet hace que todo suceso sea un verdadero escándalo, sin que ello llegue a incidir de manera real en la prevención o erradicación de estos crímenes.

A principio de los años 90, impactó a México y al mundo el caso de las mujeres muertas de Ciudad Juárez, Chihuahua. En ese entonces parecía inconcebible que jóvenes obreras de aquella ciudad desaparecieran, para luego ser asesinadas y abandonadas en el desierto. Y cada hallazgo representaba más indignación e impotencia para la sociedad.

Hoy, más de 25 años después, parece ser que las llamadas “muertas de Juárez”, ya no son tan relevantes si se observan las páginas de los periódicos, que hablan de feminicidios por todo el país; más de 6 mil en tres años, y eso sin contar los que la estadística no reporta, o aquellas que siguen en calidad de desaparecidas, unas 7 mil aproximadamente.

Algo muy grave pasa en un país que no protege a sus mujeres y que, por el contrario, las alienta a quedarse en sus casas, a no vestirse como tengan ganas, a no provocar a sus maridos y a evitar “exponerse” porque nadie, absolutamente nadie, las va a salvar.

No sólo es una mujer de 36 años que acudió a una cita con un desconocido y fue asesinada. Son hijas, madres, hermanas, amigas, maestras, compañeras, vecinas y parejas. Todas son eso, mujeres y seres humanos, que no están siendo contenidas por la sociedad, ni por la ley.

Tal parece que, en justicia, México ha retrocedido 60 años y quizá más.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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