Mitos que creen en la provincia, sobre la CDMX

Mitos que creen en la provincia, sobre la CDMX

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La Ciudad de México es un monstruo enorme que muchos logran domar, mientras otros se quedan temiéndole desde las profundidades de la provincia. Comida, crímenes, psicosis citadina, contaminación y odio por la humanidad, se dice que en esta enorme capital todo puede suceder, mientras parece que los que aquí habitan, ya son una raza sobrehumana que ha sobrevivido a condiciones apocalípticas inimaginables.

En la CDMX matan

Por mucho tiempo se creyó que no había ciudad más violenta que la capital del país; si vivías en el interior de la república y venías de visita lo más probable era que te cortaran la bolsa, te drogaran y te sacaran los órganos para venderlos a chinos traficantes de changos.

El tiempo le ha dado la razón a los chilangos, pues hoy la capital del país es una de la ciudades con menos índices de violencia. Claro que eso no significa que no haya crimen, porque la realidad es que sí lo hay, es sólo que la escala de crueldad y delitos de alto impacto, es mucho mayor en otras entidades, donde predominan grupos armados.

Los chilangos odian su ciudad

¡Mentira!. No hay nadie que defienda más su ciudad que los mismos capitalinos, quienes ante cualquier embate provinciano, no se detienen para presumir todas las ventajas de habitar aquí y la enorme calidad de vida que gozan.

Claro, lo anterior no significa que no haya cosas por cambiar, como el persistente tránsito o la contaminación que, literalmente, nos está matando. Sin embargo, algo a destacar es que, especialmente los chilangos, normalmente no cambiarían lo que sienten por su ciudad, un arraigo que difícilmente presumen en otros estados.

Los chilangos son unos presumidos

También los regiomontanos, los de Jalisco o los de Tamaulipas. Eso se dice en general de muchas personas que están orgullosas del sitio donde viven, y defienden sus costumbres por encima de cualquier otra cosa.

En realidad la CDMX es una orbe que no se ha construido fácil y mucho del mérito de ser lo que es se atribuye a sus envidiable para muchos en provincia.

Hay un tránsito infernal

Sí, eso es verdad, nadie niega que una de las cosas más insoportables de vivir en la CDMX, es aguantar horas atorados entre los autos. Se calcula que un habitante promedio en esta ciudad, pasa más de 60 horas al año en los embotellamientos.

Sin embargo, a diferencia de muchas otras ciudades, aquí las opciones de transporte son inagotables, hay vías para autos, transporte público variado y hasta carriles para ir en bicicleta. Y por último, si no te apetece ninguno, siempre puedes ir caminando y descubrir cosas nuevas.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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