15S: Morelia se pintó de rojo

15S: Morelia se pintó de rojo

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Más de 30 mil personas se encontraban escuchando el grito de Independencia, aquél 15 de septiembre del 2008, frente a la Catedral de Morelia.

Como lo manda la tradición nacional, esa noche el gobernador Leonel Godoy Rangel dio el Grito de Independencia, apostado en el balcón del Palacio de Gobierno. Su voz se confundía con el ruido de la pirotecnia, la música y el clamor popular, cuando de pronto un estallido hizo que muchos miraran al cielo esperando ver los fuegos artificiales, pero éstos nunca aparecieron; “se cebó el cuete, pensé, y seguí mirando al gobernador que terminaba de tocar la campana. Había mucha gente, entonces nos movimos hacia la Plaza San Francisco y en el camino vimos entrar una ambulancia entre la multitud, pero nadie sabía nada, no parecía haber pánico, la gente se movió lentamente. Al llegar a la plaza, mi familia me llamó por teléfono y supe que ahí, donde estábamos, hubo muchos muertos y heridos por un granadazo…”.

El saldo oficial fueron cien heridos y ocho muertos, tres de los cuales fallecieron en el lugar por el estallido de dos granadas de fragmentación, durante las celebraciones patrias en la capital michoacana.

A unas horas de sucedido el incidente, Godoy Rangel calificó los hechos como “actos terroristas”, probablemente atribuibles al crimen organizado. También reconoció que existían amenazas en otros municipios michoacanos.

“Llegamos tarde, nos movimos hacia la plaza para no estar en medio, pero ya no nos dejaron pasar y nos quedamos junto a la estructura de piedra, justo del otro lado de donde estalló la primera granada. Estábamos todos apretados y fue cuando se escuchó la detonación, sentí una energía en las piernas y por reflejo todos nos aventamos al piso, nos quedamos así como diez segundos y se empezaron a escuchar rumores sobre que había sido un cuete que explotó antes de ser lanzado, pero lo raro es que la gente no se quedaba en paz, había mucho movimiento.

Mientras algunos se sobaban las piernas por el impacto, empezó un fuerte tumulto, no había forma de salir porque todos corrían, entonces mi novio me subió a la estructura de piedra para protegerme, aún no entendíamos qué había pasado. De repente, estando ahí arriba volteé al lado izquierdo y descubrí una masa de gente tirada y llena de sangre, pero en ese momento no me lo creí, estaba en shock. La gente no trataba de ayudar, se alejaban por el miedo, mientras unos le hacían señas al gobernador, quien todavía daba el grito desde el balcón de Palacio de Gobierno, pero no hubo respuesta, obviamente desde arriba podía ver, no sé cómo pudo seguir dando el grito.

En diez minutos no llegó nadie a ayudar a toda esa gente, se suponía que estaba lleno de seguridad, pero nadie apareció. Fueron las personas que estaban bien, quienes empezaron a ayudar, después llegaron los bomberos, las ambulancias, pero eran demasiados heridos y muy pocos paramédicos, por eso yo creo que hubo más muertos de los que se dijo oficialmente, ahí sólo estaban los que no se podían mover.

Sólo había dos ambulancias y los mismos paramédicos no sabían reaccionar. Como fue en medio, tenían que quitar a toda la gente, pero ellos mismos bloquearon las salidas con sus camiones, entonces las personas pasaban por debajo de los coches para poder salir.”

Le Monde, El País, El Mercurio, Clarín, New York Times, varios medios de comunicación en el mundo, difundieron la noticia de que en Morelia había habido un ataque terrorista que cobró la vida de al menos diez personas y con un centenar de heridos.

De inmediato figuras internacionales levantaron la voz para hablar sobre lo que pasaba en México, muchos alertaron sobre el peligro de venir, otros se solidarizaron y compararon la situación con países que viven en una guerra constante, como es el caso de Colombia.

El 16 de septiembre de 2008, Los Ángeles Times califica el hecho como “el primer gran ataque contra civiles durante la guerra de la droga”, y reconoce un nuevo nivel de brutalidad en los criminales mexicanos.

En los días posteriores, el mismo medio se atreve a recomendar al gobierno norteamericano que ayude a México antes de que la violencia se propague y cruce las fronteras; “Los mexicanos tienen miedo y los norteamericanos deberían tenerlo”.

El diario El País, en España, declara que fue un atentado en contra de la población indefensa, en un día de fiesta nacional y en la ciudad natal del presidente. Califica a Morelia como una ciudad desierta y aterrorizada.

Miedo e inseguridad, página a página diarios locales, nacionales e internacionales, sólo mostraron el horror del ataque, la caída social y económica resultado de la masa sangrienta que quedó embarrada a un lado de la Catedral de Morelia.

Muchos saben que aquel 15 de septiembre hubo un atentado que arrebató la vida de varias personas, pero muy pocos conocen lo que hicieron quienes ahí se encontraban, ciudadanos comunes que en medio del caos tendieron la mano a los heridos y luego quedaron en las sombras.

“De pronto, entre la multitud, un señor surgió de la nada, con la camisa rota y un niño inconsciente en los brazos, tenía ensangrentadas las piernas, corría entre la gente pidiendo ayuda, pero nadie podía reaccionar. Muchos gritaban pidiendo ayuda, veías zapatos tirados, banderas ensangrentadas que la gente usaba para hacer torniquetes o taparse las heridas.

Son estereotipos, ahora piensan que en México matan, que todos son pobres, pero también nosotros vemos así a otras naciones, porque los medios quieren vender echándole tierra al país. En otros países muestran también la parte buena, aquí nadie mostró la solidaridad de quienes ayudaron a los heridos.”

@CronicaMexicana

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