¿Dónde quedaron las pacas de Pino Suárez?

¿Dónde quedaron las pacas de Pino Suárez?

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Un nuevo misterio ronda a la Ciudad de México y a sus abrumados habitantes. Durante muchos años, las famosas pacas de Pino Suárez fueron el shopping de la clase más popular, oportunidad para vestir, no tan mal, a precios increíblemente bajos, desde $5 pesos la pieza de ropa, con orígenes desconocidos.

La colonia Tránsito era el escenario de este enorme mercado de ropa usada, sitio a donde acudían, incluso de otros estados del país, buscando las mejores ofertas. Hasta los chilangos de clases más privilegiadas, solían acercarse a este lado de la ciudad, para dar un rol en busca de la moda vintage, piezas descontinuadas de marcas famosas que aquí readquirían el valor perdido.

Hace un tiempo este mercado, al parecer ilegal, fue desarticulado por la policía. Cientos de familias que vivían del negocio de la ropa usada perdieron sus negocios, fueron desalojadas de la zona y la leyenda terminó.

Esta zona es un sitio interesante, pero algo olvidado. Rodeado de oficinas públicas, es una especie de cementerio de edificios viejos que resisten el paso del tiempo entre las nuevas construcciones, especialmente aquellas de interés social que dan cabida a miles de familias de clases populares.

Aquí termina la calzada de Tlalpan, es una especie de frontera entre lo progresista de la ciudad, que crece hacia el sur, y la lenta muerte del antiguo centro histórico capitalino cuyo peso, literalmente, está borrando el pasado de la Ciudad de México.

Esta zona fue una de las más afectadas en el terremoto de 1985, muchos edificios que entonces eran fábricas de ropa, se vinieron abajo y ahí murieron cientos de obreros, especialmente mujeres que laboraban en condiciones de esclavitud. Ese es el halo de nostalgia que cubre a esta colonia, nostalgia porque aquí siguen pululando los más pobres, aquellos que viven al día, trabajan en el comercio ambulante, venden usado, comen de las despensas del gobierno, y habitan vecindades de renta congelada o con créditos que nunca fueron pagados.

Pino Suárez, San Antonio Abad y sus alrededores, agrupan a una población de la que poco se habla, esa que desde 1985, y a la fecha, quedó atorada entre el progreso capitalino y la pobreza extrema, sin muchas oportunidades.

Para quienes aquí habitan, las pacas de Pino Suárez eran lo que daba vida a la zona, además de sustento honesto para muchas familias, y oportunidad de vestido digno para quienes no podían pagar más.

El problema es que en México hay que tener dinero en la cartera y vestir bonito para hacer lo que te dé tu gana, si eres pobre no tienes derecho a buscarte el sustento y menos a generar una alternativa económica para los de tu clase.

@CronicaMexicana

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