Eres lo que escuchas

Eres lo que escuchas

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Hoy día, hay tantos géneros musicales como nombres en el directorio, y cada uno corresponde a un sector social, nivel económico, a una conciencia e incluso a sentimientos con los que el público se va comprometiendo a lo largo de la vida; no es igual lo que escuchas a los 30, que a los 15, a los 10 o a los 75 años. Lo irónico es que, al menos en México y en la mayoría de los casos, a mayor edad no se refleja mayor educación musical o interés por géneros más complejos o variados.

Es decir, en resumen, los mexicanos escuchan la misma música básica, sin chiste y fácil, a lo largo de toda su vida.

Encuestas revelan que más de la mitad de los mexicanos tienen al género ranchero como uno de sus favoritos; a ese tipo de música le siguen todos los populares y bailables, el reggaetón, la salsa y por supuesto la cumbia, esa que se baila, lo mismo en el camión que en la cola de las tortillas.

Y ya luego siguen géneros que tienen menos adeptos, la mayoría de los encuestados argumenta que los tolera, pero no están entre sus discos ni en sus listas de reproducción. El rock, el punk, la trova, el metal o el jazz, son variaciones musicales que, en México están un poco marginadas, pero aún así juntan enormes filas de seguidores y revientan las taquillas en los conciertos.

Claro que inclinar a los mexicanos por los géneros populares, no habla muy bien de su educación, más bien de que prefieren la letra fácil y el ritmo pegador, antes de aquella música que los ponga a pensar, los altere o les requiera mayor conocimiento.

Una estadística afirma que, en la India, casi la mitad de los niños tiene una predilección por la música clásica; los niños mexicanos, en su mayoría, pasan del reggaetón al pop, con singular alegría, y no es que esté mal, pero sí es un dato que refleja los niveles educativos de una inmensa mayoría.

Es esa misma mitad de la población, la que en México admite que la música clásica definitivamente no le gusta.

Y hablando de géneros que empobrecen, en la cultura mexicana jamás falta ese repertorio musical útil para cortarse las venas; el sufrimiento, la desgracia, el desamor y la infidelidad son los mayores vendedores de discos y canciones en este país. Casi todos tienen oculta una lista, que ponen cuando tienen ganas de hacer drama.

El gusto se rompe en géneros, de todo hay en la viña del señor y a cada quien le funciona una canción distinta. Sin embargo, es justo en cosas tan comunes, donde se puede leer a la perfección cómo está la sociedad, qué tanto se preocupa por pensar o por acallar su propia conciencia, y sobre todo en qué invierte su tiempo y su dinero, en búsqueda de lo que supone es entretenimiento.

@CronicaMexicana

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