¿Qué significa la frontera?

¿Qué significa la frontera?

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Alguna vez, allá en el siglo XIX, México y Estados Unidos pelearon cada uno por sus propias fronteras, intentando desde entonces delimitar hasta dónde vivían los mexicanos y dónde era que empezaba Norteamérica.

Hoy, en pleno siglo XXI, esa misma franja territorial de más de tres mil kilómetros es todavía objeto de discusión, polémica y una que otra batalla campal entre mexicanos, norteamericanos y algún sudamericano que pasa por ahí.

La frontera México-Estados Unidos es un lugar utópico en todo el planeta, pues además de comprender una biodiversidad impresionante, por tener en el mismo sitio mar, montañas, ríos y desiertos, diariamente cruzan por ahí más de 100 mil personas. Se trata entonces de la frontera más transitada del mundo.

Hablar de este sitio, no es solamente pensar en el límite geográfico entre un país y otro. Es tánto el intercambio humano, de mercancías, de drogas, armas y dinero, que alrededor existe toda una cultura fronteriza, idioma, costumbres y personas que ahí habitan, con características que no se encuentran en ninguna otra zona del mundo.

Se calcula que alrededor de este límite viven casi 15 millones de personas, las que pertenecen, lo mismo al país del norte, que a México, e incluso transitan a diario de un lado a otro por motivos comerciales, turísticos, educativos y laborales.

En la actualidad, la pelea por el territorio se ha visto revivida con el auge del crimen organizado y las mafias que pretenden controlar lo que por ahí cruza. En ese mismo sentido, México enfoca muchos de sus esfuerzos logísticos y materiales, en controlar la situación, mientras Estados Unidos le pide más seguridad y hace una inspección minuciosa, y hasta discriminatoria, de cada sujeto que pretende ingresar a su país, como si todos los mexicanos fueran delincuentes.

La frontera México-Estados Unidos significa, más allá de un rasgo territorial, la manera en que dos entidades poblacionales se relacionan, pese a que les hayan vendido la idea de que pertenecían a países distintos y de que, por supuesto, no eran iguales.

Casi 35 millones de mexicanos, legales e ilegales, habitan de algún modo en Estados Unidos, generan dinero a esa nación, se educan ahí, comen y dejan influencias de su propia cultura, aún cuando a más de dos prominentes políticos norteamericanos no les parezca la situación y pretendan recrear una Norteamérica blanca y libre de latinoamericanos.

En general, el concepto de las fronteras en un mundo globalizado nos habla de sociedades humanas que no están aún lo suficientemente avanzadas, como para vivir en comunidad; que resuelven sus diferencias con muros y que no se reconocen entre sí como los habitantes de este sitio llamado Tierra. Mientras esa actitud se mantenga, y pretendamos seguir separándonos con límites imaginarios, una frontera no será más que significado de nuestra propia estupidez.

Y es que ahora, en pleno siglo XXI, quién sería capaz de pensar que México y Estados Unidos podrían ser dos culturas completamente aisladas, polos opuestos o irreconocibles, cuando están a unos pasos de distancia.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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