¿Tu familia es una telenovela? La mía también

¿Tu familia es una telenovela? La mía también

Masks and other decorations sit on display during the Mardi Gras celebration hosted by the 633rd Force Support Squadron in the Fort Eustis Club at Joint Base Langley-Eustis, Va., Feb. 9, 2018. Creative masks displaying dramatic expressions have been part of the Louisiana tradition since 1827. (U.S. Air Force photo by Airman 1st Class Monica Roybal)

Todos los mexicanos tenemos esta clase de tía: una mujer sin mucho que hacer, cuyo entretenimiento principal es ponerle el tono dramático a cada conversación o historia familiar, funciona como una especie de narrador terrorífico que aparece, para amenizar fiestas y reuniones. Y por supuesto que es como una biblioteca del chisme, siempre sabe quién, cuándo, cómo y por qué tuvo un final espeluznante.

Algo pasa en la cultura mexicana que quienes habitamos en este extraño país, casi siempre estamos tirados al drama y la tragedia, y nos encanta acompañar cada momento de la vida con un tono apocalíptico.

Por alguna razón, las familias mexicanas son un auténtico cultivo de telenovelas, mitos, leyendas, cuentos y narraciones, que hubieran sido un éxito para Márquez o Cortázar.

Nada más es cuestión de explorar un poco en la historia de cada familia, e inmediatamente se encuentran auténticos argumentos literarios; el primo perdido, la tía solterona, el abuelo maldito, la madre que nunca regresó, el lejano familiar homosexual, que se menciona en voz baja, y el sujeto que se borró del cuento y del que todos dudan su existencia.

La verdad es que el origen de este drama es un misterio científico no resuelto, una pregunta sin respuesta, que nos hace diferentes del resto de los seres humanos que habitan la Tierra, y gracias a la cual alguna vez este país produjo las mejores telenovelas del mundo. Y cómo no iba a ser así, si vivimos en un constante drama porque no hay agua, porque viene la lluvia, porque el presidente ya se va a divorciar, y hasta porque chilla la puerca.

No hay otra raza en el mundo más escandalosa que los mismos mexicanos, de todo hacemos historias de horror, auténticos cuentos de la cripta, en los que nunca falta el alma en pena que tiene la forma de tu tía, tu prima o el señor del pan. Por eso también somos buenos para los encabezados del periódico, en especial esos de la nota roja que aderezamos con mucho drama, lágrimas y voces del fin del mundo.

@CronicaMexicana

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