Brujería a la mexicana

Brujería a la mexicana

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Té de lágrima, jabón de 7 Machos, huevos negros y velas para la suerte. No, no es una lista sacada de Harry Potter, es lo que encuentras en una vuelta al famoso Mercado de Sonora, en la Ciudad de México.

Este sitio abrió sus puertas hace más de 60 años, muy cerca del centro capitalino, con la idea de agrupar a comerciantes que antes ocupaban las calles y no estaban regulados. Y como este, muchos mercados a lo largo y ancho del país, se dedican exclusivamente a los asuntos de la fe y las cuestiones espirituales.

La verdad es que el paso de los años, el progreso de la ciudad y el crecimiento comercial, no han podido arrancar de la cultura chilanga la costumbre de visitar estos sitios, cuando apremian la desesperanza y el abandono.

Y sí, el Mercado de Sonora podría ser uno más de los muchos que hay en la ciudad, sin embargo, es conocido en todo el país porque ahí se encuentran hierbas, amuletos, imágenes, velas, lociones y todo aquello en torno al esoterismo, la brujería, la magia y la medicina tradicional.

Si ya por sí solos los mexicanos son bastante folclóricos, a eso hay que sumar cuando les da por hacer bailes exóticos, a la luz de las velas y perfumados por la gracia de un zorrillo muerto. Eso recuerda a las tradiciones de los Aztecas que habitaron estas tierras hace más de 500 años, y que aún hoy siguen manifestándose en las costumbres y los ritos.

En cualquier negocio de este tipo hay un olor especial, una peste que no se distingue entre copal, sudor, huevo podrido y gallinas. Sabes que ya llegaste porque realmente apesta y hasta te lloran los ojos, pero te aguantas porque estás buscando el menjurje para amarrar al amor de tu vida, para que te llegue el dinero o para que se te quiten los ojos de pescado.

Quienes aquí trabajan hacen la función de comerciantes, al mismo tiempo que la de consejeros espirituales, psicólogos y brujos que espantan el hambre. Los puedes ver por ahí, cruzando los pasillos ataviados con sombreritos chistosos y anunciando sus poderosos embrujos para la roña, el mal de amores y la crisis económica.

México es un país tan exótico, que en pleno siglo XXI un mercado de artículos esotéricos tiene más éxito que cualquier otro tipo de comercio. Incluso muchos de quienes acuden a estos negocios son jóvenes, nuevas generaciones que siguen alimentando el mito que heredaron de generaciones atrás.

Realidad o ficción, estos mercados tienen clientes asiduos, enorme población que llega desde lejos, porque coloca una fe ciega en lo que ahí se comercializa y encuentra en todo ello un consuelo a las tragedias de la vida diaria.

@CronicaMexicana

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