Gordo no es sano

Gordo no es sano

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No hay nada más triste que un niño enfermo. Los adultos con sus complejos y sus achaques de vejez, pueden perfectamente pasar a formar el grueso de una estadística, sin que alguien se inmute, pero observar una vida joven irse por la borda, es lo más trágico que puede haber. Y es mucho más desgarrador todavía, que se deba sólo a la ignorancia y los malos hábitos, cosas que se pueden prevenir, siempre y cuando haya voluntad.

En México, un 30% de la población menor de 14 años es obesa, haciendo al país, el que más niños tiene con este problema, en todo el planeta, incluso más que Estados Unidos con su estereotipo de la comida chatarra.

Mucho se dice que la cifra de niños obesos y enfermos en México, se debe al cambio en el ritmo de vida, la pérdida de la convivencia en familia que ha generado una niñez sedentaria y solitaria, pegada a la televisión y el Internet, ajena a los parques públicos por miedo a la violencia, y finalmente, acostumbrada la comida procesada, por falta de tiempo y de ganas.

Hace mucho tiempo se consideraba que un niño robusto era saludable y estaba bien alimentado. Hoy se sabe que un menor que no corrige su obesidad, antes de la adolescencia, probablemente jamás lo haga, pasando a formar parte de una enorme estadística de adultos gordos y enfermos, cuya esperanza de vida se verá recortada en más de 15 años.

La tendencia al fitness que vemos en los últimos años, no es solamente una moda, también es el reflejo de una sociedad que se ha visto en la necesidad de cambiar para sobrevivir, transformar sus hábitos y hacerse tiempo para cuidar el cuerpo, eso antes de ser presa de la epidemia de diabetes e hipertensión que acosa a los mexicanos.

Aunque cada vez más, en México aún es poco difundida la idea de que los niños tienen que hacer algún tipo de deporte, una actividad física adicional a la que, supuestamente, llevan a cabo en la escuela y que, en la mayoría de los casos, es inútil y hasta llevada a cabo con cierta negligencia.

Encuestas revelan que el 64% de los niños y jóvenes mexicanos, no hace ningún tipo de ejercicio físico, lo que obviamente tiene repercusiones en su salud, que se podrán ver con los años. Es así que, se calcula que 1 de cada 3 niños mexicanos, será un adulto diabético, con todas las consecuencias que ello implica como: amputaciones, ceguera, infartos cerebrales y muerte prematura.

México vive hoy un momento crucial para afrontar la obesidad, es justo ahora cuando los hábitos debieran empezar a cambiar, la educación a encaminarse en ese mismo sentido, y la formación familiar de los menores hacia cuidar sus cuerpos y prevenir enfermedades. Aunque este tiempo límite, antes de terminar de definirnos como una sociedad realmente enferma, es conocido por muy pocos, en general los mexicanos no parecen preocupados por ello.

Tal vez en unos 30 años veremos pasar la epidemia de diabetes de los adultos hacia los niños. Infartos, hipertensión, cáncer y todas enfermedades, que todavía hoy consideramos de viejos, podrían empezar a circular en la infancia y llevarse a muchos de tajo, simple y sencillamente porque no tenemos ganas de cambiar de hábitos, y menos aún, de enseñarles a ellos a cambiar.

@CronicaMexicana

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