Todos somos stalkers

Todos somos stalkers

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El mundo de las redes sociales y la novedad de la hiper-conexión en los dispositivos móviles, ha traído a colación el tema del espionaje común y popular, ese que todos los internautas aprendimos a ejercer como una actividad para pasar el tiempo.

Buscar la red social de tu ex, investigar a la niña gorda de la primaria o averiguar qué está haciendo tu archienemiga que se volvió lesbiana; todos hemos sido stalkers en algún momento y esa es una actividad que alimenta nuestro morbo cibernético.

Se calcula que casi el 30 por ciento de los mexicanos suele espiar a sus parejas en las redes sociales, incluso haciéndolo ver como una actividad normal, aceptada socialmente y casi obligada.

Si ya de por sí los mexicanos son conocidos por chismosos y siempre interesados en el asunto ajeno, las redes sociales vinieron a reforzar esa idea de que, quienes viven en este país, no tienen más para hacer que andar espiando a los demás.

Con razón se le hecha la culpa al Internet del rompimiento de miles de parejas, por aquello de que “el que busca encuentra”; todos buscamos y todos encontramos lo que queríamos o lo que no.

Y ya en términos un poco más agresivos, sucede que el asunto de las redes se ha tornado más peligroso, desde que se utilizan para robar datos, hacer trata de personas y hasta para extorsionar y acosar a quienes figuran en ellas.

El acoso cibernético se está consolidando como un nuevo delito, usado en los niveles más bajos para molestar, pero peligroso en las altas esferas por su relación con temas como el secuestro.

Se calcula que nueve millones de mexicanas han sido acosadas en alguna red social, pero en casi ningún caso los responsables han recibido castigo por esa actividad, pues si el acoso callejero no se toma en serio, menos aún se considera el que se hace a través de una pantalla.

El uso de Internet se torna peligroso, cuando la misma población no posee suficiente educación como para darle un uso inteligente, y que no ponga en peligro su integridad. Mientras tanto el sexting, el ciberbullying, el grooming y todas las modalidades de acoso cibernético, están en un punto álgido.

Y para rematar, hay que reconocer que los mexicanos tienen una sobre-exposición en Internet. Sin conocimiento alguno de las consecuencias, una muy buena parte de los usuarios de redes sociales vierten en ellas toda su información, desde lo que desayunaron en la mañana hasta la fecha de cumpleaños de su abuelita. Y siendo así, ¿cómo esperan que no los acosen?

@CronicaMexicana

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