Freelance en México, ¿sueño o pesadilla?

Freelance en México, ¿sueño o pesadilla?

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Hace ya muchos años que era una tendencia de los países desarrollados, el que cada vez más personas abandonaran los empleos formales y con salario fijo, para trabajar por su cuenta, gestionando sus ganancias, tiempos y clientes.

Apenas hace unos años, los llamados freelancers se empezaron a popularizar en México, algo como una moda entre los jóvenes que no querían verse atados a los horarios y las restricciones de las oficinas tradicionales, pero también en respuesta a los bajos salarios que ofrece aquí el mercado laboral.

Se calcula que en el país, poco más de 13 millones de mexicanos trabajan en esta modalidad, pero es una cifra que seguirá aumentando en los próximos años, debido a las ventajas que sigue teniendo, frente a lo que ofrecen los empleadores en el país, poco dinero, mucho trabajo, las prestaciones mínimas –o ninguna– y poca seguridad sobre el futuro.

Una razón por la que ser freelance en otros países es tan común, es porque el gobierno da muchas ventajas a quienes generan sus propias fuentes de trabajo, y al mismo tiempo generan dinámica económica. Sin embargo, en México hacerlo no es tan sencillo, porque el mismo gobierno suele poner trabas burocráticas y altos impuestos a las pequeñas empresas, frente a lo que hace con los grandes monstruos corporativos, a los que les da muchas ventajas y beneficios fiscales.

Se calcula que el sueldo de un asalariado promedio en México, no va más allá de los seis mil pesos, mientras el de alguien que labora por su cuenta, va de los diez mil pesos en adelante. Aunque a eso hay que agregarle que el segundo carece de seguridad social, ahorro para el retiro, bonos de fin de año y fondos para la vivienda, entre otras cosas.

Lo anterior no significa que una u otra modalidad sean buenas o malas, es sólo que hay a quienes les funciona organizar sus horarios y su carga laboral (lo que no es muy característico de los mexicanos), mientras otros necesitan que una empresa los dirija y los respalde, en cada paso que dan, y de paso les administre las finanzas.

Es tan sencillo como pensar que un asalariado común, termina su horario de trabajo y se va a descansar, difícilmente se lleva los pendientes a casa, porque ya le pagaron por las horas que trabajó y ese extra nadie se lo pagaría.

En comparación, un freelance tiene la necesidad de organizar sus horarios y su carga de trabajo, para que los tiempos no se lo coman y, al mismo tiempo, eso le genere suficiente dinero para subsistir. En pocas palabras, a más trabajo más dinero, pero si no trabaja no gana.

La situación laboral en México, hoy no es la ideal, y se prevé que no mejore en los próximos años, pues la iniciativa privada está invirtiendo poco, y generar nuevas fuentes de empleo para los futuros mexicanos se está complicando bastante. Es por eso que el freelance es más que una realidad, la alternativa para muchos que no encuentran cabida en el mercado laboral, ya sea por sus intereses personales, la sobrecalificación o la edad, tomando en cuenta que, después de los 35 años, las opciones se reducen hasta en un 80%.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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