Ni de aquí, ni de allá

Ni de aquí, ni de allá

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México es un país de migrantes, personas que han llegado, otras que se han ido y muchas más que han regresado, porque las circunstancias a veces se dan y a veces no.

Se calcula que esta es la segunda nación del mundo con más personas residiendo en otros países, solamente después de la India, que tiene más de 15 millones de habitantes viviendo fuera.

Es difícil imaginar el tener que dejar el hogar, la ciudad conocida, e incluso familia y amigos, con tal de buscar nuevos horizontes y oportunidades de trabajo o académicas. Eso, aunque en muchas ocasiones no hay opción, sobre todo cuando la seguridad o el desarrollo se ven comprometidos, como sucede con los países en guerra.

En un lugar como México, donde hay tantas necesidades y circunstancias de crecimiento complicadas, cualquiera pensaría que la posibilidad de huir hacia otras naciones es algo que debe tomarse en serio. Sin embargo, no parece ser tan fácil como suena, cuando se contemplan problemas como la ilegalidad y la discriminación. Hacerse lugar en otro país, como pasa con aquellos que se van a Estados Unidos, no es tan sencillo e involucra choques culturales, pero también legales e, incluso, la negación de, quienes viviendo allá, no quieren ver llegar extranjeros.

También México es un sitio que sirve como puente y en algunos casos hogar para personas que llegan de otros países, especialmente de Centro y Sudamérica, y que también huyen de situaciones de pobreza y violencia, además de la enorme ignorancia e ineficiencia del gobierno, para proveer necesidades básicas a los ciudadanos.

En pocas palabras, México es una aleación muy compleja de razas, nacionalidades y orígenes diversos, además de todas las historias que se tejen en torno a quienes se han ido y quienes han regresado, de otros sitios, trayendo costumbres y lenguajes nuevos a este país.

La CDMX es la proyección perfecta del fenómeno de la migración; casi 20% de los habitantes de la capital del país, provienen de otros estados, principalmente del Estado de México, Michoacán y Puebla que, además, son entidades colindantes.

Observando las cifras, sería realmente complicado hablar de un tipo específico de mexicano, pues los mexicanos son la suma de circunstancias, historias, encuentros y despedidas, y hasta de lo que otros países nos han legado como herencia.

Irónicamente, aunque México está compuesto de cientos de razas, tenemos como males permanentes la discriminación y la xenofobia, miedos absurdos a lo que creemos que no es igual a nosotros, y por los cuales atacamos constantemente a quienes no nacieron aquí.

@CronicaMexicana

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