El fin de la panacea gringa

El fin de la panacea gringa

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Todavía hace unos 25 o 30 años, al menos en México, la idea de que Estados Unidos era una especie de paraíso, solía ser bastante popular entre las personas; los ricos iban y los pobres soñaban con ir, pero todos coincidían en que, ese país era la cristalización de los sueños humanos instaurados por el capitalismo.

Desde los años 50 y hasta hace no tanto tiempo, la idea del llamado american way of life, era el ideal de vida que, prácticamente todos los occidentales querían, un estereotipo aspiracional instaurado por la mercadotecnia y alimentado por el cine gringo, en películas clásicas sobre personas perfectas, con vidas perfectas, barrios hermosos y bicicletas en el horizonte de un cálido verano.

Y sí, quizá en cierta forma, Estados Unidos funcionó así durante la última parte del siglo XX, pero ya no más. La llegada del nuevo siglo, la caída del capitalismo como sistema económico, y la crisis mundial, se llevaron todo lo que el país del norte era, y de eso ya sólo queda la ilusión.

Todo esto viene a colación, porque los últimos dos años están resultando trascendentales, en cuanto al cambio de percepción, sobre todo de México a Estados Unidos.

Todavía en el año 2006, México recibió 23 mil millones de dólares por concepto de remesas, dinero que los migrantes enviaban a sus familias desde Estados Unidos, y producto de sectores de trabajo como el campo, la construcción y la limpieza doméstica, que eran mucho más lucrativos de aquel lado de la frontera, que de éste.

Pero en 2008 estalló la crisis económica en Estados Unidos, por la caída del sector inmobiliario, y trabajar allá dejó de ser tan lucrativo como solía serlo, para millones de mexicanos; muchos otros perdieron sus empleos, e incluso propiedades que habían logrado comprar en ese país, teniendo que regresar a México, como se habían ido antes: con las manos vacías.

Y ni qué decir de los pobres norteamericanos, que se tuvieron que quedarse en su país a sufrir la crisis, perdiendo casas, empleos y hasta garantías sociales a las que estaban acostumbrados; fue el fin del american way of life.

En 2010, la crisis económica mundial se hizo realidad de la mano de Europa donde, por cierto, mucho se dice que la vida de los habitantes –desde entonces– también perdió cierto nivel , y a más de cinco años de distancia, no se ha recuperado.

Hoy en día, de la mano del presidente Donald Trump, Estados Unidos ha dejado oficialmente de ser el paraíso, para convertirse en una nave hundida.

Se augura que muchos mexicanos, y migrantes en general, que habitan ese país, regresarán a casa en los próximos años, expulsados por las políticas contra los extranjeros, pero también porque están viendo el fin de toda una era, y muchos sueños trasnacionales que no se van a ver cumplidos.

Estadísticas oficiales, señalan que hay 34.6 millones de mexicanos viviendo de aquel lado de la frontera, muchos de los cuales probablemente tendrán que regresar a casa, buscar un empleo, un hogar, sitio en las calles, en el transporte público y en todos los decadentes, pero al final funcionales servicios públicos, que ofrece México a sus ciudadanos.

Aquel país está muriendo, para convertirse en otra cosa, un híbrido extraño que será símbolo de la caída del capitalismo; los unos y los otros, que soñaban con ser gringos, tendrán que voltear a ver a sus propias nacionalidades, quizá conformarse, o quizá revalorar lo que en realidad son, y trabajar desde eso para vivir mejor.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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