¿Y si te da SIDA?

¿Y si te da SIDA?

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Quizá lo más difícil de padecer el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), que después se convierte en Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), no es que se trate de una enfermedad mortal, que cuesta casi cinco mil vidas cada año en México, sino que, por sus características, saca a relucir la ignorancia y la discriminación de muchos.

Sonia Echeverri, del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), asegura que, por desgracia lo que más interesa a quienes padecen esta enfermedad, es que nadie lo sepa, y por lo mismo buscan ser atendidos en hospitales lejanos de sus viviendas.

Pese a la enorme lucha de organizaciones sociales, por acabar por los estigmas que pesan sobre el VIH y el SIDA, aún es mucha la segregación de quienes viven con ello, al punto de que la mayoría no tienen empleos fijos o formales, y menos aún cuentan con seguridad social.

Esta enfermedad se dio a conocer a fines de los años 70, en Estados Unidos, justo después de una etapa de revolución juvenil y liberación sexual, y por mucho tiempo se atribuyó a la popularización de la homosexualidad. Incluso se pensaba que era exclusiva de quienes tenían este tipo de relaciones.

A casi 40 años de haber nacido la epidemia de SIDA en el mundo, ya existe mucha información, investigación, maneras de prevenir y de ayudar a quienes ya lo tienen, a vivir más años y con mejor calidad. Sin embargo, la propagación del virus no es algo que se haya podido frenar, y los contagios siguen cobrando millones de vidas por todo el planeta.

Hoy también se sabe que no es necesario ser una persona sexualmente activa para padecerlo. Una transfusión, un tatuaje o simplemente nacer, esos también son factores de riesgo; en México 1,600 menores de 15 años tienen VIH, en su mayoría contagiados por sus madres durante el parto.

A simple vista, el SIDA parece un panorama lejano, una enfermedad que no le da a cualquiera, pero la realidad es mucho más ruda, pues una buena parte de quienes lo tienen ni siquiera ejercían prácticas sexuales de riesgo; muchas son mujeres que fueron víctimas de infidelidad, por parte de sus parejas, y por eso se contagiaron.

Peor todavía el panorama, casi 70 mil personas en México están infectadas con este mortal virus y no lo saben y, obviamente, tampoco sus parejas sexuales, que igual también están enfermas. Eso a pesar de que el gobierno implementa constantemente campañas de detección gratuita, en todos los estados del país.

El 1° de diciembre se instituyó, desde 1998, como el Día Mundial del SIDA, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de hacer conciencia sobre la prevención y el diagnóstico oportuno, para evitar más contagios y más muertes.

Nadie está exento de una infección accidental, el SIDA no distingue edades, preferencias sexuales, religiones o clases sociales y sólo busca un descuido para colarse en la vida de millones.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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