México también conmemora el orgullo LGBT

México también conmemora el orgullo LGBT

Cada año México, como muchos otros países, celebra el mes del orgullo gay en junio, una ocasión para hablar de respeto, diversidad y reconocimiento de las diferencias. Pero, a todo esto, ¿cómo vamos en México con el tema de la diversidad sexual?, ¿hemos avanzado en algo o seguimos siendo igual de ignorantes y discriminadores con lo que nos es diferente?
Para empezar en México no hay una estadística real de la población LGBTI, pero por mediciones se calcula que alrededor de 12% de los mexicanos pertenecen a ese grupo, desde adolescentes hasta adultos mayores.
Todavía más preocupante que ser un país que no analiza estadísticamente a su población diversa sexual, es que esta nación tiene el segundo lugar mundial en crímenes por homofobia y no hay instituciones con protocolos especializados para atender el tema, sólo organizaciones de la sociedad civil que buscan frenar esa ola de violencia.
Parece irónico, pero a medida que se avanza en educación de la diversidad sexual y otorgamiento de derechos a estas minorías, también son más evidentes las manifestaciones de odio, discriminación y la proliferación de la ignorancia en muchos sectores.
Es absurdo, pero en pleno siglo XXI seguimos dudando si darle derechos a quienes eligen otra preferencia sexual o a quienes cambian de género por decisión personal. En un país donde se supone que todos gozan de garantías individuales por ser seres humanos, no permitimos que alguien que piensa o vive distinto decida sobre su persona o haga una vida en plena libertad, solamente porque ignoramos que el mucho va mucho más allá de nuestra nariz.
México es el país de la hipocresía, la doble moral y la basura bajo la alfombra; mientras no dejamos que niños huérfanos tengan padres de la comunidad LGBT, sí permitimos y hasta provocamos que sean víctimas de abuso por miembros de la Iglesia Católica, pero todo en nombre de Dios.
Todas las formas de odio son un cáncer que se alimenta en México, incluso el odio a las razas, a las lenguas y hasta a los pueblos indígenas porque nos presiden la estupidez y la ignorancia.
Ni hablar, no se puede hacer nada con un pueblo que tiene dos siglos sin evolucionar y sigue pensando que se va a ganar el cielo por hacer a un lado a los que piensan distinto.

@CronicaMexicana

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