Pacífico 223: una historia sobre la resiliencia

Pacífico 223: una historia sobre la resiliencia

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Tener 5, 15, 25 o 70 años, cuando te quedas desamparado, es igual de difícil en todos los casos, porque algo para lo que no nos educan es para volver a empezar.

La resiliencia se define como esa capacidad de salir de un mal momento y aprender de ello para levantarse de nuevo.

El sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México, tuvo muchas víctimas mortales, pero tuvo aún más víctimas sociales, personas que perdieron hogares, escuelas y centros de trabajo, que hacían parte de su vida diaria.

¿A dónde vas cuando se cae tu casa?, ¿a quién le reclamas por un sismo que se llevó lo único que tenías?, ¿quién garantiza que el techo sobre tu cabeza no se vendrá un día abajo?

En el número 223 de la calle Pacífico, en la colonia El Rosedal, delegación Coyoacán, 40 familias perdieron sus departamentos en un edificio que tuvo que ser derribado por los estragos del temblor. Nadie hasta antes de eso pudo haber imaginado que, sobre lo que era una construcción habitacional con muchos años de vida, algún día se vería un agujero.

Luego de la demolición por el peligro que representaba, niños, jóvenes, padres de familia y adultos mayores, tomaron la iniciativa de no esperar a que el sistema les resolviera su problema. Se organizaron, pidieron ayuda y hoy tienen la esperanza de recuperar lo perdido.

Algo de ayuda del gobierno, la delegación, organismos civiles y mucho de los habitantes de la Ciudad de México, que tienen larga historia en solidaridad ante desastres. Así es como este grupo de ciudadanos chilangos se han planteado el reto de reconstruir su edificio.

El domingo 30 de septiembre del 2018, el grupo “Damnificados Pacífico 223 19S” organizó una carrera deportiva para juntar dinero y comenzar la reconstrucción. Sin importar las circunstancias más de dos mil personas acudieron, bajo el único objetivo de regresar su hogar a 40 familias que hoy están en la calle.

Ese evento se llamó “Primera Carrera por la Reconstrucción” y fue el inicio de una larga colecta que los habitantes de este edificio están realizando para obtener recursos.

Es interesante cómo los mexicanos, a pesar de lo difícil de vivir en un país como éste, entienden perfecto que su fuerza es la única capaz de cambiar las circunstancias.

Esta vez no fue el gobierno, tampoco el presupuesto destinado a los desastres naturales, ni ningún fondo para damnificados. Ahora fueron los mismos ciudadanos quienes tomaron la iniciativa de ayudar, mucho más allá de poses, reflectores o protagonismos.

México es un país lleno de corrupción, atorado en una crisis de violencia, cada vez más pobre y lleno de brechas sociales. Sin embargo, demuestra su potencial social cada que los ciudadanos deciden salir a la calle a hacer la diferencia.

El camino para Pacífico 223 está empezando, aún se necesitará mucho dinero y muchas manos para que sus habitantes puedan volver a dormir tranquilos. Aún con todo eso, hoy es una voz de esperanza para saber que los problemas del país tienen solución, de la mano de los mismos mexicanos.

@CronicaMexicana

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