La boda más triste de México

La boda más triste de México

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No, la boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera no fue la más triste en la historia del país, ese más bien fue un cuento digno de un talk show de Carmen Salinas o Paquita la del Barrio.

La boda más triste de México, así titulada por los internautas, fue un matrimonio celebrado en una comunidad de Oaxaca, entre dos jóvenes que, según entendimos en el vídeo, ni siquiera se conocían. Cabe aclarar que en esa región, como en muchas otras del país, los matrimonios son negocios arreglados entre familias y donde se ofrece a la mujer como moneda de cambio.

No se conocían, no querían y ni siquiera entendían, pero toda una comunidad los obligó a casarse como parte de un ritual arcaico y bastante poco humano.

Los matrimonios arreglados son una costumbre que aún se sigue en muchos pueblos indígenas de México, lugares en los que ellas no son consideradas más que objetos de uso y cambio, y por desgracia no impera ninguna ley de derechos humanos que las defienda.

En la actualidad se tienen registros de más de cinco mil casos de matrimonios infantiles en todo el país, muchos en donde incluso hay niñas menores de 12 años que fueron obligadas a casarse con adultos.

Ignorancia, pobreza y machismo hacen la mezcla perfecta, para que los matrimonios arreglados sean una especie de trata de blancas que propician los padres, amigos y familiares de las víctimas. Incluso muchas de las mujeres en cuestión fueron prometidas a sus respectivas parejas desde antes de nacer, tal como sucede en remotas regiones de Asia o África, pero a cambio de vacas, televisiones o cervezas.

No hay nada que justifique este tipo de costumbres, menos aún en pleno siglo XXI donde nos sorprende cómo se trata a las mujeres en Oriente Medio, pero tenemos altos índices de abusos infantiles, bodas de niñas y trata de blancas en menores de edad.

Alguien debería informarle a este tipo de comunidades, regidas bajo el “usos y costumbres”, que la Edad Media pasó hace mucho tiempo y hoy vivimos en un país donde, al menos en teoría, las personas tienen derechos y libertades.

@CronicaMexicana

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