Otra vez hay que cambiar el horario

Otra vez hay que cambiar el horario

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Algunas veces pareciera que ciertas convenciones internacionales sólo fueron hechas para alterarnos la vida y los nervios, en lugar de para hacer más funcionales ciertos aspectos de la sociedad.

Cada año es lo mismo, hay que iniciar con horario, acostumbrarse y luego cambiar a otro; adelantar, atrasar, da lo mismo cuando uno lo que quiere es dormir.

Con el objetivo de ahorrar energía eléctrica, y aprovechar la luz del sol al máximo, en 1996 se instituyó en México la estrategia del cambio de horario, a partir del cual dos veces al año, en verano e invierno, se adelanta o se atrasa el reloj una hora.

Se trata de una convención utilizada en 86 países del mundo, en razón de los esfuerzos por disminuir el cambio climático y el calentamiento global, por el excesivo uso de la energía eléctrica.

Es cierto que parece una estrategia loable, sin embargo, hacer el esfuerzo de mover al país entero una hora, parece demasiado trabajo para tan sólo ahorrar una hora de luz, que encima, ni siquiera garantiza el ahorro, porque no educa a la población al respecto, ni garantiza que la energía eléctrica no se fugue por otras fuentes.

El llamado Jet Lag es un trastorno del sueño, en el que las personas han hecho cambios bruscos de horario, como en un viaje o en un empleo cuyos horarios varían bastante. Se caracteriza por un ritmo de sueño desincronizado o alterado, acompañado de cansancio extremo y hasta depresión.

Y eso mismo es lo que pasa con el cambio de horario, una alteración del ritmo de vida, que genera un trastorno del sueño, e incluso, una especie de depresión, como la que se experimenta después de un periodo significativo de vacaciones.

Curiosamente, los estados de Sonora y Quintana Roo, no participan en este ejercicio, debido a que su posición en el mapa y su importancia económica los ubica del lado de Estados Unidos.

Apenas el próximo 30 de octubre, México tomará, una vez más, el cambio de horario hacia el invierno, atrasando el reloj una hora, lo que significa que oscurecerá más temprano y, sin embargo, habrá una hora más de sol, ahorrando hasta el 5% de la energía que se gasta en un hogar promedio.

Con depresión o no, la realidad es que hay que adaptarse y modificar un poco el ritmo de vida, para estar a tiempo en las actividades de la vida diaria.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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