Parque Las Antenas, una bomba de tiempo en la CDMX

Parque Las Antenas, una bomba de tiempo en la CDMX

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En pleno sector popular de la Ciudad de México, justo ahí donde habita la población más vulnerable, se construyó una enorme plaza comercial llamada “Parque Las Antenas”, cuya característica principal es que tiene un parque de diversiones en el techo.

“Kataplum” es el sueño de los pobres, el Disneylandia de quienes no tienen acceso a casi nada en esta ciudad, que tiene costos de vida cada vez más elevados y está dejando fuera a millones de personas. Y encima, su aparición en una zona tan popular, resulta en un asunto aspiracional para quienes ahora irán a endeudarse en las tiendas que ahí abrirán, sintiendo que por fin pueden comprar lo que otros, aunque paguen durante años los intereses de los bancos.

La lectura es que este lugar, ubicado en la delegación Iztapalapa, no es más que un entretenimiento barato para miles de personas que viven en los alrededores, y cuyos bajos ingresos no dan para acudir a sitios como Perisur o Centro Santa Fe, y menos aún para comprar un boleto en parques como Six Flags.

Y no, no es desconfianza, pero los chilangos sabemos perfecto que cuando se trata de construcción no somos los mejores ni los más honestos; está por cumplirse un año del sismo del 19 de septiembre del 2017 en esta misma ciudad, un desastre que tuvo consecuencias mortales, no solamente por la naturaleza del movimiento, sino porque muchos edificios, hechos con materiales baratos y mal construidos, no resistieron.

El suelo de la CDMX es lodoso y víctima constante de los sismos, y aún con eso los chilangos se han encargado de hacer edificaciones monstruosas, construcciones que no deberían ser factibles en esta zona, porque ponen en riesgo la vida de millones de personas.

Las Antenas tiene tres pisos de tiendas, cines y restaurantes, y en el techo un parque diversiones con más de 30 atracciones que incluyen montañas rusas y sillas voladoras.

Si sumamos todo el peso de las tiendas, más el peso del parque, más el movimiento de la gente que acuda, y lo colocamos todo en un sismo de unos 7 grados, como el de hace un año, suena a una receta perfecta para el desastre. Y no es que no se pueda hacer bien una plaza comercial con un parque en el techo, es solamente que en México ya sabemos que el ramo de las constructoras no es el más transparente, y se caracteriza por hacer cosas de pésima calidad, a precios exorbitantes, y sin seguir reglamentos, y más aún cuando se trata de obras dirigidas al sector popular.

La entrada a “Kataplum” costará 20 pesos, precio accesible para quienes ganan el sueldo mínimo y mantienen familias de 4 o 5 personas.

Aunque quizá, muy en el fondo, ese bajo costo significa el desprecio de la clase alta chilanga hacia los más pobres, como si los compensaran por no tener para más y encima les vendieran entretenimiento de la más baja calidad, porque creen que no merecen otra cosa; es así como pasa en este país con la televisión, la salud y hasta el fútbol, ¿o no?

@CronicaMexicana

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