Lo común de la fosa común

Lo común de la fosa común

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Nadie se imagina que al morir, su cuerpo se revuelva con otros cadáveres mutilados, podridos y desconocidos, en un agujero en el que nadie llora, porque no existen los deudos, las cruces o los recuerdos.

Se calcula que hoy en día, en ministerios públicos, servicios forenses y morgues del gobierno mexicano, hay más de nueve mil personas sin identificar, ya sea porque sus cuerpos están demasiado destruidos o porque simplemente nadie ha llegado a reclamarlos.

A menos que exista una orden judicial que lo impida, la gran mayoría terminarán en fosas comunes, junto a otros miles que ahí yacen, identificados como números y apilados por montones.

En un país donde la violencia ha crecido sin controlm en los últimos diez años, estos números son nada sorprendentes. Y peor todavía, una buena parte de esos cadáveres, son víctimas de esa violencia, muertos en hechos criminales, cuyas familias, quizá tuvieron el mismo destino o prefirieron mantenerse ocultas por su seguridad.

También, una buena parte de los cadáveres desconocidos, pertenecen a indocumentados, personas provenientes de Centroamérica que estaban en México de paso, sin ningún registro legal, y siendo víctimas de accidentes o de la delincuencia, murieron, por lo que sus cuerpos son prácticamente imposibles de identificar.

Pareciera que, en medio del caos, poco se puede hacer, pero en realidad sí hay toda una logística en los centros forenses de México, para tratar de identificar a la mayor cantidad posible de cadáveres, cruzando información con otras dependencias, y haciendo trabajo arduo de investigación, para evitar que más sujetos se vayan al hoyo, sin saber siquiera quiénes fueron.

A lo largo y ancho del país, las fosas comunes se cuentan por cientos, pero una de las más importantes es la del Panteón de Dolores en la Ciudad de México. Ahí se depositan casi 500 cadáveres al año, una cifra que con los años ha saturado esta fosa, por lo que ya se planea una nueva, en otro sitio de la ciudad.

En ese lugar se han depositado cadáveres sin identificar, por más de tres décadas, incluso de hechos importantes como el terremoto de 1985, o accidentes de gran repercusión.

A todos estos números, se suma la enorme cifra de personas que permanecen como desaparecidas en México, alrededor de 15 mil, cuyo paradero es completamente desconocido y que constantemente se coteja en morgues y centros forenses para intentar identificarlos.

Aunque es un tema complicado, al menos en México este es uno de los rubros del gobierno, que se trata con mayor seriedad, sobre todo porque ya sólo versa acerca del dolor de unos sobre otros, donde la corrupción poco puede tener qué ver.

Para rematar, es bien sabido que en México abundan, por decenas, las llamadas “fosas clandestinas”, sitios donde ilegalmente se depositaron cuerpos, y que poco a poco se han ido descubriendo, como parte de la ola de crímenes que persigue al país.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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