Yo fui una niña Tamagotchi

Yo fui una niña Tamagotchi

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Corrían los últimos años de la década de los 90, sin saberlo nos acercábamos al fin, no solamente de un siglo, sino de todo un mundo que iba a terminar con la popularización de Internet, sólo unos años después.

En ese entonces yo era una niña, una niña formada en los 90, y cuyos limitados alcances no permitían vislumbrar, cómo cambiaría el mundo al llegar el año 2000.

Los mocosos de entonces éramos muy distintos a los de hora, si bien éramos generaciones que crecieron educadas por la televisión, todavía teníamos la capacidad de apagar ese aparato y encender la imaginación. Necesitábamos muy poco para sorprendernos, y la felicidad dependía de las cosas más sencillas.

El Tamagotchi es un juguete japonés que representa una mascota electrónica. Su funcionamiento en ese entonces era muy básico, una imagen en blanco y negro que representaba un animal, al cual había que entretener, alimentar y limpiar.

Esa era una ciencia demasiado sencilla, pero que emocionó a millones de niños por todo el planeta, incluyendo a mocosos mexicanos, que hicimos berrinches épicos, gritamos, lloramos, sobornamos, manipulamos y hasta nos azotamos en el suelo, hasta que papá o mamá accedieron a comprar el dichoso juguete, con tal de que dejáramos de molestar.

El niño que tenía un Tamagotchi era ¡lo mejor de lo mejor!, a ese sus papás sí lo querían, porque le habían comprado el juguete más increíble sobre la faz de la tierra. Y de paso, si tu mamá no te dejaba tener un perrito, ya tenías la compañía de tu mascota virtual, que además no apestaba ni te llenaba la ropa de pelos.

Ser niño en los 90 no era tan fácil, salir a la calle no era tan seguro como antes y las crisis económicas habían mandado a los papás a trabajar más horas. Muchos de quienes crecimos en ese tiempo lo hicimos solos, acompañados del ruido sordo de la televisión y al calor de nuestra imaginación. No es casualidad que hoy, ya siendo adultos, muchos de nosotros sepamos al pie de la letra los jingles de los comerciales noventeros, mismos que todavía cantamos, cuando recordamos esa época con nostalgia.

Los niños de hoy, difícilmente podrían sorprenderse con un Tamagotchi como el que nosotros conocimos. Hoy los videojuegos, las consolas más avanzadas y las películas en 4D, ya no son suficientes para entretener a cerebros infantiles que están aburridos, decepcionados y faltos de imaginación.

Este juguete cumple 20 años durante 2017, un aniversario que celebramos muchos de los que hoy somos adultos, y alguna vez fuimos niños Tamagotchi.

@CronicaMexicana

 

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