El país que acribilla a sus estudiantes

El país que acribilla a sus estudiantes

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México está, literalmente, acribillando su futuro, cada vez que un joven muere, víctima de una situación de violencia en el país.

Desde 2015, México tiene la tasa más alta de mortalidad entre adolescentes, en toda América Latina. Casi mueren 100 jóvenes por cada 100 mil y una buena parte en sucesos violentos.

Si la situación en el país ya es complicada, la calidad de vida se ha detenido ante el cínico avance del crimen organizado y las organizaciones delictivas, y existe una total ausencia del estado de Derecho, obviamente las posibilidades de desarrollo para los más jóvenes están totalmente sesgadas. Pero aparte de todo aquello, el problema se agrava cuando, además, los matan, les apagan la vida como cortándole las alas a todo un país, que debiera tener sus esperanzas puestas en las nuevas generaciones.

Los casos son incontables, podríamos resumir en párrafos eternos las historias de aquellos que terminaron en fosas, en zanjas, abandonados en parajes solitarios, muertos cuando apenas comenzaban a vivir, y solamente porque su país no fue capaz de protegerlos. Sin embargo, contar todas esas historias sólo sería sintetizar la rabia de un pueblo entero al que, el futuro se le apaga bajo el fuego cruzado, la tortura y la ausencia que provoca la desaparición forzada.

Los viejos son eso, viejos, los niños apenas están abriendo los ojos ante el futuro incierto, y la única fuerza real que tiene México está entre adolescentes y adultos jóvenes que comienzan a vivir, tienen ganas, ideas nuevas y todo el potencial para desarrollarse.

Pero, ¿qué sucede si en diez años desaparecieron más de diez mil de ellos? Dejaron familia, estudios, empleo y se esfumaron con el viento, dejando en vilo a un montón de gente que no entiende por qué.

La ausencia de sus jóvenes será tal vez una estrategia macabra para que México no crezca, para que se estanque y no exista forma alguna de despertar su conciencia ante la injusticia del sistema, y la inoperancia de las instituciones.

@CronicaMexicana

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