¡A rodar gratis!

¡A rodar gratis!

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La Ciudad de México está cada vez más avanzada en el tema de la movilidad sustentable, y uno de los esfuerzos que más se han hecho en ese sentido, es provocar en los habitantes el deseo de cambiar, explorar posibilidades de transporte diferentes, y observar que sí pueden funcionar en una orbe tan compleja como la capital mexicana.

Bicigratis es un programa de la organización Confianza y Gratuidad A.C., en conjunto con la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX, que desde hace algunos años trabaja para prestar, sin costo alguno, bicicletas a habitantes y visitantes, apelando a la voluntad de entregarlas unas horas después en buen estado.

Este tipo de iniciativas parecen raras en un mundo donde pensaríamos que ya nada es gratuito, o bien conlleva condiciones o clausulas poco favorables para alguna de las partes involucradas. Sin embargo, Bicigratis intenta romper con esa creencia y apela a la civilidad de los usuarios para hacer buen uso del programa.

Para rentar una bicicleta, únicamente hay que acudir a alguna de las estaciones que hay instaladas en toda la ciudad, y dejar dos identificaciones oficiales, las que se regresan al término del préstamo.

Bicigratis es un servicio que busca incentivar la movilidad sustentable, pues cualquiera puede rentar una bicicleta para acudir a sitios a una distancia corta, y luego regresarla. Pero también el turismo, porque los visitantes de la CDMX puede usarlo para visitar lugares cercanos, y hacer recorridos diferentes a los tradicionales.

Incluso este servicio es una forma de fomentar el deporte y la convivencia en familia, sin gastar dinero y sin tener que hacer largos traslados, cargando una bicicleta para poder usarla.

La Ciudad de México requiere con urgencia más iniciativas como Bicigratis, ante el impresionante caos que le provoca el exceso de automóviles, habitantes obesos, y enfermos por pasar tantas horas atorados en el tránsito, y un medio ambiente cada vez más deteriorado, por la emisión de partículas contaminantes a la atmósfera.

Aún con toda la voluntad, el lado negativo aparece cuando los ciudadanos no ponen de su parte para que funcione. En cada una de las estaciones hay una enorme fila de fotografías de personas que no regresaron las bicicletas en préstamo, defraudando por completo la iniciativa, y dejando mal al resto de los usuarios que sí podrían aprovecharla.

El hecho de que esta iniciativa permanezca o desaparezca, depende en gran parte del uso que los habitantes le den, y el impacto que vaya teniendo sobre sus vidas. Otros programas, como es el caso de Ecobici, ya llevan mucho tiempo de funcionar bien y han venido a transformar el panorama de la movilidad urbana, mismo que hasta hace un par de décadas todavía hubiéramos pensado que no podía ser cambiado, por lo difícil que suena transportar a una ciudad tan grande, compleja y de tantos contrastes sociales.

Finalmente, la bicicleta es un instrumento útil, noble, limpio y sin caducidad, y sus mecanismos apelan únicamente a la fuerza de la física y la necesidad de quien se traslade en ella.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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