¿Qué pasa con la Navidad mexicana?

¿Qué pasa con la Navidad mexicana?

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La Navidad es una celebración extranjera, que los mexicanos supieron adoptar y adaptar a la perfección, a sus propias costumbres. Con la invasión europea hace 500 años, la mezcla de culturas fue inevitable, un paso obligado para construir el país que vemos hoy y que, por cierto, es totalmente distinto a cualquier otro.

La comida, la música, los árboles de Navidad y hasta la colocación de los nacimientos, están completamente adaptados al costumbrismo mexicano, eso aunque muchas veces resulten en lo risible, las cosas que aquí hacemos, para no olvidar en dónde estamos.

Y sí, es gracioso pensar en niños Dios con sombrero, papás Noel con zarape y hasta la versión mexicana del pavo gringo, relleno de mole o complementado con arroz.

La verdad es que México no está lejos de lo que sucede en otros países, en cuanto a fenómenos sociales. Aquí, igual que en todos los países occidentales, se ha ido perdiendo el valor de la Navidad, junto con el significado de cada uno de los símbolos que la representan. Ahora el pretexto suelen ser los regalos y el alcohol, mucho antes que el agradecimiento por estar juntos o por haber tenido un año próspero.

Es como si de pronto todo el mundo hubiera perdido la esperanza, las ganas de celebrar que antes acompañaban al último mes del año y que hoy parecen haberse esfumado

Aún todavía en esta era posmoderna, las luces brillan cuando es Navidad; al menos en México persiste un leve reflejo de aquellos años en que los comerciales de la época no era nostálgicos, sino un reflejo del sentimiento generalizado por lo que venía.

Quienes son suficientemente adultos para haber vivido un mundo sin la invasión tecnológica, pero lo suficientemente jóvenes para entender la diferencia de una época a otra, sabrán bien que hace al menos un par de décadas, el mundo era muy distinto y de ahí la forma en que se miraba la Navidad.

Los que vivieron los 90 todavía lanzaron globos al cielo y escondieron cartas en zapatos. Ahora las tiendas departamentales publican buzones electrónicos, en los que pretenden meter la ilusión de los niños. Pero, ¿cómo ilusionar a un niño en un mundo que ya lo tiene todo?

La Navidad está basada en la ilusión, la fe y las ganas de compartir, en un mundo cuyos habitantes viven atados a las pantallas, desconectados de sus emociones y aburridos de tantas sorpresas.

@CronicaMexicana

 

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