Nacimientos monumentales, una tradición del DF

Hace varias décadas que en la Ciudad de México es costumbre que se instalen varios nacimientos de gran extensión, como un atractivo turístico, y que preserva las tradiciones mexicanas. Los más famosos y antiguos son colocados enteramente por familias capitalinas, que inician su elaboración varios meses atrás, dando siempre toques distintos para sorprender a los visitantes. Aquí, en esta gran capital, los pesebres cobran vida y se adueñan de los jardines para atraer las miradas de miles.

Claro que existen los muy concurridos y los que sólo se conocen en las colonias, sin embargo, es claro que en el DF todavía se toma muy en serio este símbolo cultural, social y familiar.

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La delegación Iztacalco, en la Ciudad de México, es escenario desde hace más de 50 años, de uno de los nacimientos monumentales más famosos y concurridos de esta capital.

Ubicado en el Eje 5 Sur, Playa Villa del Mar, en el Oriente capitalino, este nacimiento con más de dos mil 500 piezas, es frecuentado cada año por miles de visitantes, llegando incluso, a tener largas filas para poder ingresar.

Los dueños, herederos de una tradición familiar, aseguran que tardan más de dos meses en diseñar, adecuar y colocar toda la instalación, la cual contempla altos puentes y ríos naturales, que corren libres, recreando escenas bíblicas; un clásico de la temporada navideña.

Visto desde el otro lado, las familias que frecuentan este nacimiento también siguen una tradición de generaciones. Desde años atrás abuelos, hijos y nietos acostumbraban acudir a mirar este espectáculo, y eso es una costumbre que hoy sigue vigente, como un paseo familiar, y que preserva los sentimientos de la época en las nuevas generaciones. Aquí entran los niños, las mamás, los abuelitos y hasta los perros.

Este evento es más que una simple costumbre religiosa. La calle de Playa Villa del Mar se convierte, cada diciembre, en una feria de familias citadinas, que olvidan la rutina y el tráfico, admiran las piezas y aprovechan para comer un elote o alguna chatarra en los puestos que son, ya también, tradicionales en la temporada. No faltan los dardos, las canicas y el carrusel, para rematar el viaje y guardar el recuerdo de una navidad bien chilanga.

El nacimiento del Eje 5 permanece abierto a los visitantes, hasta el 6 de enero y es una actividad completamente gratuita.

Valeria Lira

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