¿A quién le importa la salud de las mujeres mexicanas?

¿A quién le importa la salud de las mujeres mexicanas?

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Las mujeres, a pesar de no ser una minoría social, en México son tratadas como si lo fueran, y en la mayoría de las ocasiones tienen que rogar por sus derechos, como si fueran un regalo que el sistema les otorga, y no como lo que son: derechos.

En México, los derechos de las mujeres, en general, están a años luz de distancia respecto a países desarrollados, sitios como Noruega, Suiza o Bulgaria, donde a las féminas se les otorgan ventajas en temas como la salud, la maternidad, los salarios y otros aspectos, que les garantizan calidad de vida en todos los sentidos.

El tema de la salud es bastante delicado, porque a nivel mundial se han hecho grandes esfuerzos para que las mujeres tengan acceso a servicios médicos, educación y atención, tratando así de reducir la mortalidad de ellas, que hasta hace unas décadas era bastante alta.

Pero México avanza poco, más bien se va quedando atrás, porque imperan la ignorancia, la pobreza y la discriminación. Ser mujer mexicana ya es una desventaja, peor aún si se es pobre e indígena. En las regiones más alejadas, siguen muriendo mujeres por falta de atención médica, unas veces porque se ignora la importancia de éstas, pero muchas otras porque ni siquiera es accesible, no la hay a miles de kilómetros de distancia, y los hospitales que pone el gobierno están cerrados o no tienen insumos para funcionar.

Parecen asuntos de la Edad Media, cuando se escucha que una mujer se embarazó porque no tuvo acceso a educación reproductiva o a un método de anticoncepción. Y sin embargo sucede, porque se calcula que al menos la mitad de las mexicanas están en esa situación, ya sea porque su baja escolaridad no les permite saberlo o porque en su medio, el tema se les tiene prohibido.

Y ya en las ciudades, donde se supone que abundan el progreso y la educación, se calcula que el 25% de las mexicanas ha sufrido violencia obstétrica en hospitales públicos, es decir, maltrato o falta de atención adecuada por parte del personal de salud, que dicho sea de paso, tampoco está capacitado en cuestión de derechos humanos o derechos de la mujer.

Abundan las historias de terror, donde mujeres relatan cómo han tenido que pasar horas esperando atención en un hospital, sin un paliativo, sin una cama e incluso en riesgo de morir, bajo el argumento de que son féminas y su trabajo es soportar el dolor.

Más triste aún, cientos de historias cuentan que madres y bebés mueren en la calle o en el piso de los hospitales, porque no tuvieron atención médica, aún cuando ya estaban ahí. Simplemente son ignoradas y fallecen, sin que alguien levante la voz por el derecho a la vida que les fue negado.

Peor todavía, el machismo con el que se trata el tema de la educación sexual hacia ellas. En muchos sectores poblacionales aún es un tabú, ellas no tienen derecho a conocer sus cuerpos, a cuidarse o a recibir orientación, menos a la atención de un médico. Y así, casi un millón de adolescentes al año se condenan a ser madres, aún sin tener información, recursos, y menos derecho a decidir si quieren serlo o no.

La salud de las mujeres mexicanas es demagogia, palabras para llenar la boca de los funcionarios, para hacer páginas en los periódicos y en las estadísticas, justificación para gastar el erario público, pero nunca un derecho humano, que debiera preservarse y mantenerse como una prioridad.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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