Grupos de inmigrantes en México

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México es, desde tiempos prehispánicos, un lugar abierto a todos los que quieran vivir en él, caracterizándose por recibir olas de inmigrantes de prácticamente todos los países. Es quizá uno de los lugares con más diversidad migratoria en el mundo, además de que resulta muy atractivo, como lugar de residencia para otras culturas.

China

A mediados del Siglo XIX, México vio una primera oleada de inmigrantes chinos, que llegaron esperando cruzar a Estados Unidos, y luego se quedaron a vivir, porque la industria necesitaba mano de obra calificada y barata.

En aquel tiempo habitaron principalmente los Estados del Norte y la Ciudad de México, llegando, incluso, a superar a la población mexicana de muchas regiones. Pese a vivir circunstancias difíciles, pobreza, discriminación e incluso asesinatos masivos, por cuestiones racistas, los chinos terminaron de establecerse en el país, logrando negocios prósperos, lugares en universidades e incluso en el gobierno.

Hoy en día la población china, en territorio mexicano, supera las diez mil personas, y se habla incluso de una nueva oleada de inmigrantes jóvenes, que vienen buscando desarrollar carreras profesionales.

Comunidad Judía

Sefaradís, árabes, azhkenazíes y todas sus variantes. La población de origen judío en México es extensa. Se sabe que llegaron al país hace muchos siglos, provenientes de países como Israel, Alemania y Polonia, pero permanecieron escondidos por la Inquisición. En el siglo XIX, la Reforma de Benito Juárez, permitió la libertad religiosa, y entonces empezaron a destacar los grupos de judíos, principalmente en el centro del país.

En el siglo XX vino una gran oleada con las guerras en Europa, haciendo que enormes grupos judíos se establecieran para siempre en México, donde se caracterizaron por su rápida expansión económica, social y cultural. Fundaron escuelas, iglesias, centros de convivencia, fábricas e industrias completas.

Hoy en día, la población judía en México, principalmente de descendientes nacidos aquí, supera las 50 mil personas. Incluso, en los últimos años, este sector ha vivido una segregación social por la delincuencia, volviéndose comunidades más cerradas, por miedo al crimen organizado.

Menonitas

Exactamente en 1922, el gobierno del presidente Álvaro Obregón realizó un acuerdo con la comunidad menonita de Rusia, por el cual un grupo de tres mil personas, se trasladó al estado de Chihuahua, donde adquirieron terrenos y establecieron un pueblo, siempre bajo la premisa de que se respetarían sus costumbres, religión y forma de educación.

Habitan en casi todos los estados del país, su población no es cuantificable porque están alejados de las instituciones del gobierno, y ellos mismos controlan cuestiones como salud y educación básica. Se sostienen de actividades agrícolas y comerciales, poseen enormes industrias de productos lácteos, y maquinaria de la mejor tecnología.

Este sector de la población, también caracterizado por su éxito económico, que no reflejan en su forma de vida, también ha sido acosado por la delincuencia, lo que en años recientes provocó que muchos grupos tuvieran que huir hacia otros países.

Corea

Este fue otro grupo que se estableció en México a inicios del siglo XX, como resultado de la búsqueda de obreros por parte del gobierno. Sin embargo, no muchos de ellos hicieron vida aquí, por lo que no fue sino hasta los años 80, que una oleada de inmigrantes provenientes de Corea, se estableció en la Ciudad de México. Se trataba de estudiantes universitarios y profesionistas, que vieron en el país la oportunidad de acceder a grandes empresas y buenas escuelas.

Dentro de la Zona Rosa existe el Barrio Coreano, específicamente en la calle de Londres, donde se pueden encontrar comercios de todas clases, en especial restaurantes, comandados por esta misma comunidad, que hoy más que nunca se ha abierto a compartir su cultura con los capitalinos.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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