Mitos y verdades de la CDMX vs. provincia

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Desde siempre existe una visión, equivocada o no, acerca de las ventajas de vivir en la capital del país, frente a las de vivir en el interior de la república. Ya sea económica, social o culturalmente, hay diferencias entre un lugar y otro, que dividen a la opinión pública e incluso provocan pugnas entre sus adeptos.

A continuación, la desmitificación acerca de vivir en provincia o en la Ciudad de México.

La CDMX es el centro económico y político del país

Es verdad, aunque haya fábricas e industrias en otros estados, la realidad es que los grandes corporativos encuentran sus matrices en la Ciudad de México, lo que por sí mismo ya representa un movimiento económico importante, sin hablar de un desarrollo urbano y social muy alto, además de posibilidades de empleo. Por otra parte, en la CDMX se ubica el epicentro político del país, y desde aquí se mueven los hilos nacionales lo que, otra vez, representan flujo de dinero y crecimiento de la ciudad. Es obvio que los lugares con movimiento económico son más atractivos para la inversión privada, sin embargo toda esa concentración también trae problemas, como sobrepoblación y desempleo, y eso sin mencionar cuestiones como las marchas, en camino a las Cámaras o a Los Pinos, que cada cierto tiempo paralizan la ciudad y la vida de sus habitantes.

La tranquilidad de vivir en provincia

Este es un concepto bastante antiguo. Hace más de medio siglo pensar en la provincia era imaginar cielos azules, grandes extensiones de bosque y ríos cristalinos, frente al ruido de vehículos y el humo gris que habita en la Ciudad de México. La provincia era el sueño de vacaciones de los capitalinos, algo que se veía lejano… lejano, porque así eran las distancias, y salir de la ciudad implicaba un viaje de muchos días, tal vez semanas.

Hoy en día está comprobado que la vida es igual de tranquila o agitada en cualquier estado del país, ya que todos tienen sus propios conflictos viales, sus marchas y sus karmas sociales. Y hasta algunas veces pareciera que la Ciudad de México es, incluso, más pacífica que algunos sitios del interior.

Vivir en provincia es más barato

Sí, es verdad que en algún sentido, la vida en provincia es menos costosa que en el Ciudad de México. Quizá porque en ciudades más pequeñas las distancias son más cortas, la gasolina alcanza para más o no existen lugares tan lujosos como en la capital. Puede ser verdad, sin embargo hay que tomar en cuenta que, pese a distancias más cortas, en general el precio del transporte público en otros estados es bastante más caro, aunado a que los sueldos suelen ser menores. Por otro lado, sí es verdad que la alimentación es más costosa en la capital, sobre todo porque la mayoría de las personas no tienen tiempo de recorrer largas distancias para ir a comer a casa, lo que repercute en sus bolsillos y en su alimentación.

En la CDMX la infraestructura pública es mayor

Es cierto que la Ciudad de México, al ser el epicentro del país y donde más población se concentra, recibe más recursos públicos para desarrollar espacios, infraestructura, y satisfacer las necesidades de sus habitantes. Y es un poco probable, también, que al tener mayor desarrollo económico, los niveles educativos sean un poco más altos que en provincia, lo que significa que los ciudadanos son un poco más pensantes y exigentes con su gobierno. Lo último es una realidad parcial, si bien hay mayor inversión en necesidades sociales, y gran parte de la población busca que así sea, a través de asambleas vecinales y comités ciudadanos, también es cierto que, mucha de esa inversión, termina en vialidades deficientes, hospitales infrahumanos y escuelas que parecen reclusorios.

Claro que lo anterior no es más que parte de una realidad, que se extiende a lo largo y ancho de todo el país. Inclusive se sabe que hay ciudades de provincia con mejor infraestructura pública que la Ciudad de México, como Monterrey, cuyo sistema Metro funciona con biogás hecho de basura, una energía limpia y renovable, a la altura de los países más desarrollados del mundo.

A final de cuentas no es tan importante la ubicación geográfica, si se mira la situación social, política y cultural, desde una perspectiva de país. Los que viven en México no son capitalinos, provincianos, defeños o regios, son mexicanos y debieran comportarse en ese sentido, con una conciencia de país y no de estado. Y hay que recordar que el crecimiento poblacional y las distancias cada vez más cortas, también han acercado a los estados entre sí, trayendo con ello problemas como la inseguridad, la violencia y la pobreza, que ya no son característica de unos estados, sino de toda una nación.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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