Xcalak, un pueblo detenido en el tiempo

Xcalak, un pueblo detenido en el tiempo

Colgado de un barranco
Duerme mi pueblo blanco
Bajo un cielo que a fuerza de no ver nunca el mar
Se olvidó de llorar…

Ubicada en el corazón de Quintana Roo, muy cerca de la frontera con Belice, se encuentra una población de menos de 500 habitantes a la que la pobreza, el abandono y el olvido del gobierno han borrado del mapa. Xcalak apenas existe porque sus habitantes siguen respirando.
El sur de México es rico en recursos naturales, empresas turísticas y hasta zonas arqueológicas que son únicas en el mundo. Viendo enormes complejos hoteleros y enormes barcos europeos que traen turismo de alto poder adquisitivo a la zona, uno pensaría que el progreso aquí va para arriba.
Y ahí, en una de tantas carreteras que atraviesan el glamour del turismo internacional, una pequeña desviación dirige al pueblo de Xcalak al que, en pleno siglo XXI, no ha llegado todavía la línea del teléfono doméstico.
Entrar a este lugar parece digno de un cuento de Gabriel García Márquez. Palmeras caídas, techos de paja devorados por el sol, letreros borrosos y calles de arena se suman a la profunda soledad que se siente al llegar aquí, pues es difícil siquiera encontrar algún habitante que conteste las buenas tardes.
Para llegar a Xcalak hay que tener auto o tomar un autobús que pasa por otras ciudades cercanas casi al amanecer. Cerca de las 10 de la mañana el chofer se estaciona frente a la playa, en la avenida principal, baja a su muy reducido pasaje y se dispone a pasar la mañana ahí, sentado, esperando a recolectar nuevos viajeros para salir de regreso a las 2 de la tarde.
Ese es el único medio de transporte que pasa por el pueblo, el resto del día quienes quieran ir o venir tendrán que buscar un auto particular, una moto o un taxi para lograrlo. Fuera de eso nadie va y nadie viene, todo permanece estático y detenido en una imagen que ya tiene más de 60 años.
Cuenta la leyenda que hasta 1955 Xcalak era un pueblo en pleno crecimiento, atraído por los empresarios del coco y de la pesca que daban trabajo a los habitantes, movían el comercio local y de paso construían casas enormes que daban una imagen de progreso a este lugar.
Pero todo se acabó a la llegada del huracán “Janet”, cuya fuerza destructiva se llevó buena parte del sur de México, Yucatán, Quintana Roo, Campeche y hasta Honduras.
Xcalak, en ese entonces en pleno crecimiento, vio morir a más de la mitad de su población y con eso el fin de la industria del coco que representaba buena parte de su economía.
La costa de Xcalak es conocida a nivel mundial por tener el arrecife de coral más grande del planeta, de la mano de muchas especies marinas que están protegidas por leyes internacionales. Es así que los pescadores de la zona tienen, desde hace años, muchas restricciones para trabajar aquí y deben cuidar sus procesos si no quieren cometer delitos federales.
Ya pasó más de medio siglo del huracán, pero Xcalak nunca fue recuperado, no se construyó nueva infraestructura urbana o turística, y es nula la atención del gobierno hacia esta zona del país. Contrasta todo eso con la inversión que se hace en sitios como Chetumal, Mahahual o Bacalar, donde en razón del enorme turismo que está llegando hay más inversión y más atención de parte de las autoridades.
¿Cómo va a llegar turismo a una región que parece pueblo fantasma? Ni siquiera hay transporte accesible o información de los pocos hoteles que tiene Xcalak.
Cuentan los habitantes que algunos presidentes municipales les han prometido hacer un puente que comunique el pueblo con otras regiones, para que sea más fácil ir y venir, y de paso más turistas puedan acercarse. Sin embargo, todo ha parado en promesas porque el progreso no ha llegado a este lugar y cada año más personas se van.
Quienes aquí viven suelen salir a ciudades cercanas para trabajar, hay muy pocos negocios abiertos, los hoteles y las agencias de turismo son propiedad de extranjeros, y la educación en el pueblo termina en la escuela secundaria. Aquellos que quieren progresar deben migrar a otras regiones.
También dicen los que viven en este lugar que muchos investigadores del extranjero han llegado para estudiar la gran barrera de coral, única en el mundo, lo que atrae también un poco de turismo interesado en practicar el buceo.
Xcalak es una zona rica en recursos naturales, pero olvidada por el gobierno porque su población es muy pequeña y no se refleja en los votos para los políticos.
Al final cabe preguntarse por qué, habiendo tanta riqueza y un paisaje paradisíaco, nadie sabe que Xcalak aún vive y se está haciendo viejo sin que nadie voltee a mirarlo.

@CronicaMexicana

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