El culto oculto y otros chistes mexicanos

tv.jpg

Los métodos del gobierno para lavar el cerebro de sus ciudadanos, responden siempre a los avances tecnológicos, las modas y los temas en boga. Sin embargo, los medios de comunicación fueron, desde su concepción, un método de dominación, creado para mantener el control de las masas y de la opinión pública.

México siempre ha vivido a expensas de la censura; la verdad, aquí la libertad en los medios de comunicación no existe, porque normalmente si uno no está con el régimen, está en su contra, con todo lo que las dos posiciones implican.

Sin embargo, hace unos 30 años, al menos una parte importante de la opinión pública, podía distinguir perfectamente el discurso del régimen, del discurso de la oposición, y así consumir lo que a su criterio le fuera más útil.

Hoy se vive una época negra, en términos de medios de comunicación, no tanto por la presión de los grupos de poder o del crimen, sino porque en este punto, los espectadores no son capaces de distinguir el discurso manipulador del régimen, inmerso en productos hechos con ese mismo propósito.

Constitucionalmente, al menos en México, los medios de comunicación públicos fueron concebidos con propósitos netamente sociales y para ayudar a la población, nunca para intereses de particulares.

Por otra parte, si Benito Juárez saliera de su tumba, en pleno siglo XXI, probablemente se volvería a morir al ver cómo los intereses de la Iglesia Católica, han invadido, sin vergüenza alguna, los medios que antes habían sido concebidos para utilidad de las personas.

Y probablemente moriría más rápido, al darse cuenta que esas mismas personas ni siquiera están conscientes del adoctrinamiento al que se someten, cada que prenden la televisión.

No es casualidad que los programas más vistos de la TV mexicana, tengan que ver con rosas, vírgenes, santos y milagros. Basta con preguntarle, a poco más del 82% de los que viven en este país, y se dicen a sí mismos católicos.

Y ni que decir de los que se asumen como los noticieros más apreciados por la audiencia del país, uno que otro hasta cuenta con sección especial dedicada al clero; ¿es eso posible dentro de un Estado que se dice laico?, ¿dónde queda entonces la libertad de pensamiento?, si la información que debe ser objetiva y veraz está sesgada por la fe.

Y bueno, ni en las sociedades más avanzadas, el clero y el Estado han logrado conciliar al 100% sus diferencias. Entonces, en una sociedad que todavía se tambalea entre esperar un milagro y tomar justicia por mano propia, evidentemente no pueden visualizarse mejores resultados.

Todo este negro panorama dice mucho de quién en realidad gobierna a los mexicanos, no sólo a nivel legislativo, sino en cada una de las partes de su vida, las costumbres, las acciones y las respuestas, sin necesidad de consultas públicas ni plebiscitos engorrosos, todo a través de un botón de encendido.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail