¿Hacia dónde va la identidad sexual en México?

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México es conocido por ser un país tradicionalista, en toda la extensión de la palabra. Aquí aún se siguen costumbres sociales que vienen de hace dos siglos, y casi nadie se atreve a desafiarlas. Es como si los mexicanos estuvieran negados al progreso.

El mundo vive tiempos en que los roles de género están cambiando radicalmente, las mujeres han dejado de ser confinadas al hogar, los hombres recobran su lugar en las tareas familiares, los niños crecen con menos estereotipos de género, y los jóvenes están cada vez más abiertos a relacionarse sentimentalmente con ambos géneros.

Claro que ésta, es una tendencia mundial que lleva la bandera de los países desarrollados, aquellos donde ya hace mucho se superaron problemas tan anticuados como la violencia contra las mujeres, el racismo y los estereotipos tradicionales. En esos sitios está cobrando más importancia el cultivo del ser individual, como una persona que tiene derecho a ser feliz, sin importar sus condiciones.

En México, muy lejos del primer mundo, todavía luchamos con herencias arcaicas; las mujeres siguen teniendo que salir a marchar a las calles para exigir respeto, aunque los tiempos de la liberación femenina fueron hace más de 50 años. Temas tan básicos como la anticoncepción, la homosexualidad o las relaciones sin compromiso, todavía son un mito y mucha gente no los habla.

Pese a lo anterior, los mexicanos también son seres humanos y nuestra naturaleza es evolucionar, aunque el sistema no quiera. Es entonces que, por gusto o necesidad, hace ya mucho que las mujeres salieron a trabajar, alcanzaron grados altos de estudio y demostraron que merecen un lugar en el mundo. También se tuvo que abrir camino a la diversidad sexual, y reconocer que el ser humano es una cuestión que no depende de la genitalidad.

Claro que el camino aún es largo, y México sigue siendo un país altamente discriminador, en todos los sentidos; los hombres siguen teniendo que ser feos, fuertes y formales, las mujeres débiles y tontas, como princesas huecas; los niños aprenden a matar y las niñas a lavar los platos. Pareciera que nadie puede salirse del molde, y el que se sale es un alterador de la naturaleza.

Hoy en día, en el país hay 61 millones de mujeres y 58 millones de hombres, de los cuales, un total de nueve millones de consideran homosexuales y 44 de cada 100 mujeres pertenecen al sector económicamente activo.

Y es que no se alteró la naturaleza, se alteró la necesidad del hombre por ser más humano y menos convencional; no importando lo que diga la tradición, el sistema implantado o la costumbre heredada.

Así es que sí, aunque México viva en el atraso, hay muchos brotes de cambio que han llegado a transformar el panorama y, tal como sucede en países con un PIB mucho más alto, también la identidad de género está viendo muchos más seres humanos, y menos hombres o mujeres.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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