Cangrejismo Universal

El individuo idealista de los religiosos, puesto que está dotado de un alma inmortal, es infinito y completo en sí; por consiguiente no tiene necesidad de nadie, ni aún de Dios, y con más razón no tiene necesidad tampoco de otros hombres; por lo tanto es el egoísmo personificado, el ser antisocial por excelencia. Mijaíl Bakunin

url-2.jpg

Dicen por ahí que los mexicanos son como cangrejos, se jalan entre todos para que ninguno salga del agujero. Y tal vez eso explique la gran razón del mexicano, por qué este país sigue atorado en los mismos problemas de hace un siglo atrás y por qué, al tiempo que otros avanzan, aquí sólo se ve retroceso. La verdad es que el mexicano sólo responde a una tendencia mundial: el individualismo.

El individualismo es un fenómeno de la posmodernidad, influenciado por la penetración de los medios de comunicación, la mercadotecnia y la publicidad en la vida del hombre, diciéndole que debe tener un estatus, consumir, vender, trabajar para comprar y repetir el proceso, una y otra vez, sin que tenga que hacer algún movimiento introspectivo, preguntarse los porqués o sobre los que están a su alrededor. En un mundo individualista, las personas sólo se preocupan por sí mismas, por su bienestar, su comodidad y su progreso, aún cuando eso signifique pasar por encima de los demás.

Y las cosas se agravan cuando se agrega el tema de las nuevas tecnologías. Ahora, si el hombre ya venía de un difícil Siglo XX, en donde el tema de la humanidad se puso en entredicho varias veces, y se demostró que la maldad no tiene límites, aun contra millones de vidas, la tecnología, las redes sociales y el Internet, terminan por demostrar lo solitario que se puede estar en un planeta de miles de millones de personas.

Luego de todo este recuento, quizá aparece la explicación de por qué los mexicanos se parecen a los cangrejos, un fenómeno que los ataca desde hace muchos, pero muchos años. Claro que en el mundo no hay maniqueísmos, no todo es blanco, ni negro, existen los matices y en México también hay cosas buenas, aunque algunas veces resalten más las malas. Esto trae a cuenta el tema de los héroes, personas que son recordadas porque dieron su vida para salvar la de otros, en un momento en el que la violencia ataca por todas partes y nadie confía en nadie. Es destacable que, cuando todo parece perdido, alguien aparezca y crea que la vida de otro individuo desconocido vale la pena.

Eventos como el terremoto de 1985, en la Ciudad de México, y la ola de narcotráfico que se vive desde hace una década en todo el país, traen a cuenta a personajes que, siendo ciudadanos comunes, encontraron en la tragedia su propia lucha, un motivo para vivir y dar algo a los demás; rescatistas que murieron aplastados en las ruinas de los edificios, o activistas que han sido asesinados por denunciar a los criminales, o por decirle sus verdades al gobierno sin cara.

Finalmente, el “cangrejismo” sí es una tendencia que está arrastrando a los hombres, sin embargo, al mismo tiempo, también están surgiendo fenómenos que los salvan, como una cuerda jalada de ambos lados y en la que no se sabe quién será el vencedor.

Valeria Lira

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail