La edad de los changos sin cara: México y su opinión pública

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Vivimos una época en la que las redes sociales nos permiten, entre otras muchas cosas, opinar abiertamente de todos los temas, sin importar jerarquías o nivel de conocimientos, e incluso nos dan la oportunidad de discutir públicamente lo que se nos dé la gana. Esto, obviamente, abre la puerta a todos las opiniones, grupos sociales, preferencias políticas, orientaciones sexuales, religiosas, y un sinfín de cosas más porque, antes que nada, el mundo es diverso y el Internet lo es aún más.

Siempre que un tema es abierto, hay puntos de vista encontrados y las discusiones al respecto pueden no ser del todo pacíficas. Así, en redes sociales, hoy se discute mucho el tema de los roles de género, algo que es bastante polémico en un país como México, que aún se considera tradicionalista.

El vídeo que en 2016 causó, y seguirá causando controversia en la sociedad mexicana, es el de una mujer que es vejada sexualmente en calles de la colonia Condesa, en la Ciudad de México.

Pero el alarde no tiene que ver tanto con la acción misma, pues es algo que se repite a diario, sino con las reacciones que suscitó en redes sociales, y que pusieron de manifiesto que seguimos en un país machista, retrograda e ignorante; muchos, varios y bastantes, dejaron salir su macho interior, incluso mujeres, y acusaron a la protagonista del vídeo de haber provocado a su acosador. Inclusive, esta mujer que buscaba denunciar, fue amenazada por varios usuarios que se aprovecharon de su imagen vulnerable.

Y de ahí pasamos al problema de esta época facebookera, no tanto que en el fondo la sociedad mexicana siga siendo machista, que eso lo sabemos muy bien, sino que vivimos el auge de la doble moral y la cobardía, porque las redes sociales son un pretexto para criticar, ofender, amenazar y despotricar contra cualquiera, pero sin dar la cara, escudados tras una pantalla. Y luego, salir a la calle y fingir que somos modernos, vanguardistas, abiertos y liberales.

Quizá esta situación, sencilla pero preocupante, explica mucho del estado de descomposición social que vive México, donde las personas ya no son personas, son aparatos, son fotos con filtro, son comentarios, son vídeos, son hashtags o son perfiles que, como aparecen desaparecen, sin que nadie tenga el valor de dar la cara por lo que supuestamente opina.

Y así es como la opinión pública mexicana ha pasado a una especie de simiesca caricatura, que explica con bastante malicia el camino trazado y el camino a esperar.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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