Nos están robando el sur de México

Nos están robando el sur de México

Bajo el pretexto del desarrollo turístico, que sólo ha llenado los bolsillos de los empresarios y dueños de grandes cadenas hoteleras, los estados del sur de México están viviendo una especie de saqueo en el que han puesto precio hasta al agua del mar.
Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas son verdaderos paraísos naturales, sitios que tienen una riqueza inigualable, no vista en ningún otro lugar del planeta y cuyo valor no podría estimarse en ninguna moneda.

Es por lo anterior que, aprovechando los vacíos legales que hay en el país, políticos mexicanos y empresarios extranjeros están haciendo una mina de oro de esos lugares.
El pueblo de Mahahual, en el estado de Quintana Roo, es la prueba fehaciente de lo que sucede. Por un lado su población de menos de mil habitantes apenas y sobrevive gracias al turismo, los que pueden tienen restaurantes y hoteles pequeños, y dan trabajo a los locales que gracias a eso no tienen que irse a otros lugares.
En este pueblo la infraestructura urbana es poca y la que hay no tiene mantenimiento, tan sólo un faro viejo alumbra el malecón, pero el gobierno no pone ni un peso para mejorar lo que hay y menos para dar una buena imagen a los más de 150 mil turistas que arriban por mar cada año.
Contrasta que mientras la carretera a Mahahual no tiene luz, a un lado está instalada la Capitanía de Puerto de la Secretaría de Marina con todos los recursos para arreglar los faros, pintar y hacer lo necesario para que la zona se vea bien, pero no se hace nada.

Mientras tanto, kilómetros más adelante sobre la costera se suelen observar enormes cruceros que llegan de Europa y Estados Unidos, para lo cual alguien mandó construir un enorme muelle hacia dentro del mar. Por ahí desembarcan los turistas, pero personas del pueblo denuncian que ellos mismos no pueden pasar, simplemente no se les permite porque, literalmente, alguien privatizó la costa.
¿Acaso nadie les dijo que las aguas nacionales son de todos los mexicanos y no se pueden vender, comprar o privatizar?

Esta situación se ha visto en muchos lugares de México, playas, lagos y lagunas que simplemente se cerraron al paso de la población y se volvieron sitios “exclusivos” para los turistas que pagan dinero a las grandes cadenas de hoteles.

También en Mahahual los vendedores locales de alimentos, bebidas y artesanías han denunciado que autoridades municipales les ponen trabas para instalar sus puestos, les cobran altas sumas por permitirles trabajar y no escuchan sus necesidades, mientras los hoteleros y empresarios tienen las puertas abiertas para llenarse los bolsillos, y hasta para eso el gobierno les da facilidades.
No es nuevo que en México siempre le ponemos el pie a los mexicanos y recibimos con los brazos abiertos a los extranjeros; en casi todas las zonas turísticas del país pasa que las personas que ahí viven están marginadas, en condiciones de pobreza y sometidas a tener que trabajar para grandes cadenas comerciales, que encima les pagan poco y acaparan el mercado para que nadie más que ellos pueda hacer dinero.

Desde 2018 las cosas se complicaron en Mahahual y toda la zona del sur por la llegada del sargazo, una gigantesca plaga de algas muertas que invadió las costas y ahuyentó al turismo.
El sargazo se convirtió en un problema de dimensiones monumentales, sin embargo, en lugares como Cancún donde la inversión hotelera es millonaria y no se puede poner en juego, el gobierno y los empresarios metieron maquinaria para deshacerse de las algas, de manera que los turistas no tuvieran miedo de ir hacia allá.
En cambio en sitios como Mahahual, donde la infraestructura turística aún es pequeña, el gobierno no ayudó en nada ni se interesó por quitar el sargazo para que los visitantes siguieran llegando a los restaurantes de la costa. Ahí fueron los mismos habitantes quienes con palas trabajaron para quitar las algas, además de colocar redes improvisadas para que los turistas pudieran entrar al mar.

México es un paraíso en términos de recursos naturales, aquí hay cosas que no existen en ningún otro lugar del mundo y que tendrían que ser cuidadas para que permanezcan intactas.
El problema es que no hay una cultura del trabajo en equipo ni de ayudarnos para salir adelante, por eso vienen del extranjero a hacer negocio con nuestras riquezas y encima les pagamos por entrar a sus hoteles, dentro de nuestras playas. He ahí el absurdo.
Mahahual es muestra de la corrupción y el nepotismo que existe en todo el país. Alcaldes se enriquecen con las cadenas turísticas, pero dejan de lado a la población, no la ayudan para crecer, le niegan abrir tiendas, hoteles y restaurantes porque le tienen que dar prioridad a las empresas extranjeras que pagan sobornos millonarios.
Sólo queda que los mexicanos dejemos de acudir a esas grandes cadenas, que no compremos cruceros, ni nos hospedemos en esos hoteles de lujo. Por el contrario tendríamos que apoyar la economía local de los lugares a donde viajamos, comprar en las tiendas pequeñas, comer en los sitios propios de los pueblos y dejar nuestro dinero con la gente de ahí para que se quede, sirva, alimente y haga crecer a esa región.

@CronicaMexicana

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