En la UNAM no están listos para los niños genio

En la UNAM no están listos para los niños genio

Los mexicanos somos muy buenos poniéndonos el pie unos a otros, constantemente somos como cangrejos que se jalan entre sí para que ninguno salga de la cubeta.
Carlos Santamaría es un niño superdotado de 13 años, alguien tan brillante que a su corta edad ya terminó la educación media superior y logró ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para estudiar Física Biomédica.
Y está bien, se sabe que en el país hay más de un millón de niños y niñas con una inteligencia mayor al promedio, pero de ellos solamente el 3% es descubierto y canalizado a instituciones, mientras el resto se pierde entre diagnósticos erróneos de Déficit de Atención y problemas de comportamiento.
Recientemente y tras un año de estudiar en la UNAM, Carlos denunció haber sido víctima de acoso y discriminación dentro de la universidad, e incluso dio a conocer que un maestro lleva una campaña mediática en su contra con el objetivo de que lo expulsen de la escuela por “no ser apto para cursar ese nivel”.
¿Cuál es el problema con que un niño genio estudie una carrera universitaria a sus 13 años? En teoría ninguno, pero el asunto aquí es que el sistema educativo nacional, incluso el de la misma UNAM que es número 1 en América Latina, no está listo para impulsar a las personas a crecer y padece cánones arcaicos en las jerarquías de aprendizaje.
Es por lo anterior que de por sí ya es difícil estudiar una carrera universitaria en México, sin importar la edad, el sexo o el nivel socioeconómico, y por supuesto lo es mucho más para un niño que sobresale por su inteligencia privilegiada.
Académicos, compañeros y personal administrativo de la universidad han acosado a Carlos constantemente, como si no pudieran aceptar que con sus simples 13 años es más inteligente que ellos y está intentando cosas que otros ni siquiera pensaron.
Luego de un juicio legal, la UNAM tuvo que comprometerse a garantizar las condiciones para que Carlos pueda seguir estudiando, sin embargo, él mismo ha dicho que estos hechos dejan un precedente para que las instituciones trabajen más en darle lugar a otras personas en sus mismas condiciones.
Carlos Santamaría es el primero de muchos niños genio que podrían entrar a la UNAM en los siguientes años, sin que hasta ahora la institución tenga un protocolo de atención a ese sector con programas de atención psicológica, integración y adaptación de la comunidad universitaria.

Mientras universidades prestigiosas de otros países se pelean a los niños prodigio para que estudien en sus aulas, a la UNAM parece importarle muy poco que Carlos esté siendo relegado e incluso que pudiera irse a estudiar al extranjero porque aquí no se le permitió continuar su educación.

@CronicaMexicana

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