Joker o de la violencia que todos llevamos dentro

Joker o de la violencia que todos llevamos dentro

Le llamaron #LadyPiñata, se trató de una joven que por un accidente de tránsito decidió tomar un palo y romper el parabrisas de otro auto, con toda la violencia y el enojo que puede acumular un adolescente cualquiera.
Y este caso se suma a los cientos que vemos a diario en prácticamente todas las ciudades mexicanas, unos y otros confrontándose sin razón aparente, pero con enormes reservas de odio dispuestas a salir ante la más mínima provocación.
¿De verdad se justifica tanta destrucción ante un accidente sencillo?
“Joker”, una película en torno al famoso comic de Batman, habla sobre cómo el mundo moderno lleva a los individuos a convertirse en entes ultraviolentos, llenos de odio y sumergidos en una dinámica en la que gana el que sea más agresivo y menos empático.
Y sí, gritar, insultar, hacer burlas, hasta tocar la bocina en el tráfico son comportamientos altamente violentos, repetidos por grupos poblacionales enteros que los han normalizado, creyendo que tienen derecho a comportarse como cavernícolas solamente porque el gobierno no los mantiene ni les soluciona sus problemas.
La cinta ha llamado la atención a nivel mundial precisamente por explicar por qué la humanidad ha llegado a rebasar sus propios límites en términos de violencia; en México el narcotráfico está fuera de control, en Estados Unidos ya no pueden más con las matanzas masivas en escuelas y centros comerciales, en Japón el suicidio se está convirtiendo en primera causa de muerte entre los menores, Medio Oriente apenas y sobrevive a una guerra que hace años no para. Y la lista podría seguir y seguir porque, sin importar el nivel de crecimiento económico de los países, en general casi todos están viendo altos grados de violencia dentro de la misma población.
Por otro lado también es generalizado que los niños y adolescentes están creciendo en un mundo que no los contiene, sin límites, sin estructura porque la sociedad ya está rota de raíz e ignora qué es lo que hará con ellos incluso antes de que nazcan.
Igual que en la película, las personas tienen hijos sin estar conscientes de la importancia de formar a otro ser humano y encima les pasan todos sus miedos, frustraciones y creencias limitantes, condenándolos al odio, el hartazgo y la deshumanización desde sus primeros años.
Tal como sucede en la cinta, hoy por hoy reina la doble moral, especialmente en México donde seguimos justificando todo lo que hacemos con absurdos como la religión o el machismo, como si aún viviéramos en el Siglo XIX. Y bajo esos pretextos mandamos, controlamos, asesinamos, prohibimos, calificamos y juzgamos todo lo que nos parece o no.
La violencia es un gen que en México tenemos muy interiorizado, normalizado y aceptado como si vivir con enojo fuera lo correcto. Tus abuelos, tus padres, tú y tus hijos han vivido siempre con una ira heredada que a cada generación se fue haciendo más profunda, alimentada por la desconexión humana, la ausencia de empatía y las dificultades de la comunicación social en un mundo lleno de máquinas.
Todos los humanos del siglo XXI tenemos un Joker dentro, un niño lastimado que pide a gritos un poco de comprensión y un lugar en un mundo que sólo lo golpea, lo ignora y lo humilla como si fuera tarea de todos los días.

@CrónicaMexicana

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