Empresas mexicanas que desaparecieron

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La crisis, la moda, la entrada de multinacionales al país, y el desinterés de los consumidores, son factores que, a lo largo de la historia, han llevado a grandes fábricas y emporios a desaparecer, sin importar su trascendencia o la calidad de su producción.

A continuación una lista de empresas mexicanas, que alguna vez fueron grandes y hoy están en el recuerdo.

Burger Boy

De lo más clásico en el México ochentero, Burger Boy fue una cadena de comida rápida completamente mexicana. Fue uno de los primeros restaurantes de este giro que se conocieron en México, caracterizada por utilizar dinosaurios en su publicidad, estaba completamente dirigida a los niños y, dicen por ahí, que su comida nunca pudo ser superada por las franquicias que luego llegaron del extranjero.

Burger Boy fue una víctima de la ola extranjerizante que llegó en la década de los 90 a México, la aparición de otras muchas cadenas de comida rápida le quitó terreno, y en 1996 cerró sus últimos locales en la Ciudad de México.

Hay rumores que dicen que esta empresa ha regresado y, en 2017, planea abrir una nueva sucursal en la capital del país.

 

Videocentro

Hoy, en pleno año 2016, no hay nada más nostálgico que tener en las manos una cinta Beta o VHS. Es como si cientos de recuerdos en tonos mate y sepia, se viniera a la mente, cuando recuerdas el sonido de la videocasetera regresando el cassette. Videocentro fue una cadena de tiendas de renta de películas, que apareció por el año 1983. Era completamente mexicana, le pertenecía a Televisa, y poseía sobre sí misma el monopolio de la distribución de cintas en el país. En aquel entonces no había acceso a Internet y la televisión por cable era limitada, entonces, rentar una película era casi la única opción para repasar filmes, caricaturas o programas de TV.

A fines de los años 90, las cintas perdieron popularidad y Videocentro dejó de tener público, hasta que fue absorbido por Blockbuster, una cadena estadounidense que hacía prácticamente lo mismo, pero que en ese momento poseía capital y mercado, mayores como para enfrentar la aparición del CD, el DVD, los videojuegos y otras gracias que trajo el Siglo XXI.

Lili Ledy

En los años 50, 60, 70 y parte de los 80, una marca de juguetes estuvo en boca de todos los niños mexicanos, su nombre: Lili Ledy. Su especialidad eran las muñecas, juguetes que aun hoy día no han pasado de moda y que, sin embargo, ya dominan completamente las trasnacionales extranjeras.

Los juguetes que esta marca produjo, durante casi 40 décadas, eran de manufactura 100% mexicana y llegaron a tener tal éxito que, empresas de televisión y cine, otorgaron licencias para producir juguetes temáticos de la marca.

En la década de los 80, con la llegada desde Estados Unidos de la muñeca Barbie, Lili Ledy desarrolló un modelo parecido para que fuera la competencia, sin embargo, ese fue sólo el principio de la llegada de una ola de marcas y juguetes, que superaban en publicidad, novedad, e incluso tecnología ,al fabricante mexicano.

La fábrica cerró en 1985, sin embargo muchos de los juguetes de la marca aun son de culto y se comercializan entre coleccionistas a precios bastante elevados.

 

Discos Peerless

Fue una empresa fonográfica, fabricante de discos que, desde el año 1933, se encargó de grabar y distribuir los primeros LP producidos en México. En aquel entonces, la industria del fonógrafo comenzaba sus años gloriosos, y la novedad era tener uno en casa con los discos de moda. Muchas películas de aquel tiempo tienen como personaje importante a este aparato, que transformó la vida de los mexicanos, dando cabida  –incluso– a artistas que llegaron a brillar internacionalmente y hoy son parte de la memoria musical del país.

Esta empresa brilló durante prácticamente todo el Siglo XX, e incluso incursionó en el mercado del cassette y el CD, sin embargo los grandes monopolios musicales y la caída de las disqueras, como negocio rentable, finalmente mermó las finanzas. En el año 2001 Peerless fue absorbida por el Warner Music y pasó a ser una maquiladora.

Juguetería ARA

Este fue un emblema de la Ciudad de México, en la segunda parte del Siglo XX. Dicen que los que vivieron aquellas décadas de bonanza económica, que esta tienda, entonces en pleno Zócalo, era frecuentada por miles de niños y representaba alto poder adquisitivo para quienes ahí compraban.

Al llegar los 80, con la entrada de tiendas departamentales extranjeras y luego la caída económica de los años 90, ARA no pudo seguir compitiendo en el mercado. Sus puertas cerraron en 1998, y hoy queda en el recuerdo de los que fueron niños mexicanos.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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