Y tú, ¿cómo vives?

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La calidad de vida se mide en factores sencillos, pero trascendentales, en el día a día de una sociedad. Son aspectos como el acceso a la salud, la educación, la igualdad, el empleo y la seguridad, los que determinan qué tan bien o mal se vive en un país, y de ellos emanan otras medidas, también muy importantes, como las tasas de mortalidad o la longevidad de los habitantes.

Pero a todo esto, ¿qué tan bien vivimos en México?

La realidad es que, en la mayoría de los aspectos, es la misma gente la que opina que hay mucho por mejorar en la vida de los mexicanos, y reconoce que está en ella misma el verdadero cambio social.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo, Económicos (OCDE), pronunció hace unos días que México está en el último lugar de todos los países que la integran, en cuanto a calidad de vida; significa que en casi todos los parámetros México está fuera del rango, empezando por los salarios más bajos, las peores jornadas laborales, baja calidad en los servicios de salud y las garantías de seguridad del Estado hacia los habitantes.

Y sí, en todo eso los mexicanos están atrás, muy atrás de países como España, Suiza, Estados Unidos, Chile, Brasil o India, algunos de los cuales, si bien son considerados del Tercer Mundo, han aprovechado su bono demográfico en los últimos años, para salir a flote y promoverse como próximos países desarrollados.

Por otra parte, lo más irónico del caso de México es que, si bien sus indicadores de calidad de vida son raquíticos, permanece en el lugar 21 de los países más felices del planeta; ¿será una cuestión de simplicidad o de positivismo?

Aunque también en la última década descendió en este ranking, debido principalmente a los problemas de seguridad, mismos que han detonado la migración, el desempleo y la falta de inversión extranjera en el país. Y aún así, los habitantes de este lado del hemisferio, son casi tan felices como los australianos o los noruegos.

Y siendo muy visionarios, a lo mejor no hay tantas cosas que arreglarle a México para vivir mejor, sólo unas cuantas, como la cuestión de la ecología, la corrupción, el desempeño de las instituciones y la violencia. Y de ahí se deriva todo el resto.

Es sumamente complicado resumir el bienestar de toda una nación, en tan sólo unos números, porque más allá de las estadísticas, lo más importante es la actitud y la percepción de los propios ciudadanos, hacia el lugar donde viven.

De ese modo, la calidad de vida no empieza por los satisfactores materiales o sociales, sino por la forma en que las personas enfrentan las dificultades del día a día, y reditúan a la sociedad lo mucho o poco que tienen.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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